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''Tú la tiras, nosotros la levantamos''

Cerca de 40 jóvenes españoles dejaron de lado la playa y la montaña este verano para dedicar un par de semanas de su ocio a reconstruir cerca de Jerusalén dos casas palestinas demolidas por Israel.

el 16 sep 2009 / 08:17 h.

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Cerca de 40 jóvenes españoles dejaron de lado la playa y la montaña este verano para dedicar un par de semanas de su ocio a reconstruir cerca de Jerusalén dos casas palestinas demolidas por Israel.

Los voluntarios trabajan en el marco de un programa del Comité Israelí Contra las Demoliciones de Casas (Icahd, en sus siglas en inglés) que reúne desde hace seis años a activistas de distintos países y que, por segunda vez, cuenta con financiación española. Este año, España financia gran parte del proyecto y llevó a 37 voluntarios del país y a cinco portugueses, que trabajan codo a codo con otros 11 activistas internacionales en la reedificación de dos viviendas en Anata, una localidad árabe al noreste de Jerusalén que bordea con el muro de separación israelí en Cisjordania.

"Para nosotros el apoyo español es muy importante porque no se trata de una ONG que nos dona dinero o de una iglesia en el fondo de EEUU, sino de un Gobierno que, de forma abierta, apoya una actividad de un movimiento pacifista israelí. El Gobierno israelí lo sabe y por eso se cuida de no hacernos daño o destrozar la casa", opinó el fundador y coordinador del Icahd, Meir Margalit.

Organizadores y voluntarios insisten en que levantar de nuevo una vivienda echada abajo por las autoridades israelíes porque su construcción era ilegal no es un acto de filantropía, sino de desobediencia civil ante una política discriminatoria. Israel demolió más de 24.000 casas desde que ocupó los territorios palestinos en la Guerra de los Seis Días de 1967, explicó el antropólogo Jeff Halper, director del Icahd.

Palestinos y beduinos edifican con frecuencia sin permiso porque las autoridades rechazan casi siempre sus peticiones o las dejan perderse en una interminable maraña administrativa. Esta política contrasta con la laxitud que muestran con los judíos israelíes en cuanto a demoliciones, terrenos edificables, expansión de localidades o trámites para lograr permisos de construcción en las colonias en territorio palestino ocupado.

Principiantes. En Anata, un grupo de trabajadores de la construcción palestinos orienta a los jóvenes, que tienen nula experiencia en estas lides, pero ponen su granito de arena haciendo cemento o transportando gravilla. "Tal vez es poco, porque se va a beneficiar de esto una sola familia, pero tiene también el componente simbólico, tanto para los soldados, que están aquí abajo a cien metros, en el muro que (Israel) está construyendo, como para los vecinos de Anata", apuntó Marc Costa, voluntario catalán. "Es un símbolo, tú la tiras, nosotros la reconstruimos", coincidió Estela Herrera, otra participante en el campo.

Icahd reconstruyó más de 165 viviendas en diez años "como acto político de resistencia", apuntó Halper, candidato al Premio Nobel de la Paz en 2006. Más allá de la utilidad, Halper resaltó la importancia de la experiencia como forma de contacto con la realidad palestina. "Durante el campamento los asistentes conocen palestinos, viven en una comunidad palestina... Comienzan con nada y acaban dando una casa a una familia palestina", agregó.

"En dos semanas no se cambia el mundo", reconoció Elena Coronado, de Sevilla, "pero se entra en contacto con una realidad que a mí me ha generado rabia, ganas de hacer todavía más y trabajar más en las casas". Las familias Sbaih y Abed-Aywad recibirán las llaves de sus, a la vez nuevos y antiguos, hogares, que serán tan ilegales ante Israel como los anteriores y, por tanto, igual de candidatos a un nuevo derribo.

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