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Tussam empieza a recortar las nóminas al no poder pagarlas

La ejecutiva aprobó ayer operaciones de crédito de 7 millones para salarios

el 12 feb 2010 / 20:07 h.

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Los trabajadores de Tussam se concentraron en el Parlamento el jueves.

La comisión ejecutiva de Tussam realizó ayer operaciones de crédito por un importe de siete millones de euros. La medida, que se ha convertido en un acto rutinario para la dirección de la empresa, se produce un día después de una convocatoria de huelga por parte de la plantilla y en el marco de unas duras negociaciones para tratar de recortar los 61 millones que anualmente se gastan en personal. De fondo hay una situación límite que se ha empezado a reflejar en las nóminas del pasado mes de enero: no había liquidez suficiente para abonar las cantidades acordadas, y se han tenido que prorrogar y recortar complementos. La empresa asume que la situación se repetirá en los próximos meses, porque no hay liquidez para abonar mensualmente los salarios ni margen de endeudamiento al alcanzarse los 120 millones.


En los últimos ejercicios, Tussam se ha endeudado a un ritmo de entre 10 y 12 millones de euros al año. Pide créditos para pagar las nóminas y afrontar los gastos corrientes y, cuando asume estos pagos, tiene que volver a solicitar préstamos para pagar los intereses del crédito anterior. Un bucle que provoca que la deuda alcance los 120 millones de euros y que los bancos fuercen la situación hasta llegar a unos niveles de intereses superiores al 4%. Anualmente, según fuentes de la empresa, se abonan entre 5 y 6 millones de euros sólo en intereses. Es decir, que la venta del edificio de Diego de Riaño por 9 millones de euros apenas sirve para abonar los intereses acumulados en un año y medio de gestión cotidiana de la empresa.


La operación aprobada ayer en la comisión ejecutiva reabrió el debate sobre la gestión de los numerosos créditos contraídos por la empresa. A instancias de IU, la dirección va a estudiar fórmulas para unificar los créditos pendientes de pago y negociarlos en mejores condiciones -lo mismo en el anterior mandato el Ayuntamiento- e incluso estudiar vías como el Instituto de Crédito Oficial. Esto se incluiría en el futuro plan de saneamiento cuyos detalles están pendientes de una negociación con los sindicatos, las asociaciones de consumidores, las entidades vecinales y, en último término, la Junta de Andalucía.


El punto de partida básico, que comparten la empresa y en buena medida los sindicatos, es la congelación salarial al menos durante tres años y la renegociación del convenio con la supresión de determinados suplementos. Pero hay dos problemas enquistados. Por un lado, la situación de los 140 trabajadores eventuales, de los que la empresa quiere prescindir, y los sindicatos quieren incorporar a la plantilla. Por otro lado, la privatización de determinadas líneas deficitarias, que los sindicatos -y en esto cuentan con el respaldo de IU- rechazan, y la empresa considera una vía imprescindible para reducir los gastos y, a la vez, una vía para reincorporar a los trabajadores de la bolsa de Tussam que se suprimiría. Eso sí, tendrán menos salario y trabajarán más horas.

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