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Tussam reactiva la construcción de un edificio de oficinas en el Prado para sanear sus cuentas

Los próximos tres meses serán claves para Tussam. La situación es insostenible desde hace años, y en este trimestre se deben trazar las líneas de trabajo: un plan de saneamiento, fijar las transferencias municipales para los próximos años, pedir ayuda a la Junta, y reactivar la operación del Prado, bloqueada desde hace dos años.

el 16 sep 2009 / 07:47 h.

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Los próximos tres meses serán claves para Tussam. La situación es insostenible desde hace años, y en este trimestre se deben trazar las líneas de trabajo: un plan de saneamiento, fijar las transferencias municipales para los próximos años, pedir ayuda a la Junta, y reactivar la operación del Prado, bloqueada desde hace dos años.

La operación del solar del Prado, que preveía la recuperación del proyecto de Rafael Moneo quedó bloqueada a principios de 2008 debido a la crisis económica y a las dificultades para rentabilizar el diseño ya existente. La iniciativa era uno de los ejes de un plan para sacar a flote una empresa que arrastra anualmente pérdidas superiores a los 50 millones de euros -59 en el último ejercicio- y que requiere de unas cuantiosas transferencias municipales para no quebrar -250 millones en los últimos cinco años- El consejo de administración de la empresa, que ahora dirige Francisco Fernández, tiene entre sus objetivos para el próximo curso rescatar esta operación y sacar a concurso público unos terrenos que fueron tasados a mediados de 2008 en 40 millones de euros.

Tussam, que ya es propietaria de estos terrenos desde septiembre de 2008 gracias a una operación que permitió una ampliación de crédito de 40 millones de euros, pretende rentabilizar este solar de forma inmediata. Los usos del terreno al igual que su diseño están abiertos. El edificio que diseñó Moneo para Soledad Becerril, y que fue enterrado por el propio alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, será sólo un referente dentro de una compleja línea de trabajo en la que se tendrá que tantear a distintas empresas para evaluar cómo rentabilizar este terreno.

Los límites son claros: debe contar con un gran aparcamiento subterráneo con casi un millar de plazas -que resolvería las carencias de plazas rotatorias en el perímetro del Casco urbano y los problemas existentes para ubicar el aparcamiento previsto en esta zona- y con un intercambiador -en este punto confluyen todos los transportes públicos de la ciudad-. Hay un tercera barrera: el suelo no puede tener un uso residencial, sólo terciario. A partir de este punto, caben todo tipo de iniciativas: desde un hotel a oficinas.

Pero si el proyecto lleva parado dos años por la crisis, ¿por qué reactivarlo ahora? Según fuentes del consejo de administración, el plan se frenó a la espera de resolver el futuro del edificio de Diego de Riaño. Aunque costó casi dos años, a principios del verano se formalizó su venta a la firma inglesa Travelodge para la apertura de un hotel de bajo coste que estará en servicio en 2011. Una vez solventado este extremo el siguiente paso es rentabilizar el Prado con un modelo de trabajo similar: sacar el terreno a concurso público y esperar ofertas.

Hay una segunda razón esencial: en este trimestre se debe determinar el futuro de la empresa. El alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, ha hecho un llamamiento a la Junta para que colabore con Tussam. Su propuesta consiste en que el Consorcio de Transportes entre a financiar la empresa con un sistema de transferencias directas que ya existe en ciudades como Barcelona o Madrid, pero que no tiene precedentes en la comunidad autónoma andaluza. Obras Públicas estudia este sistema, pero de momento la línea de trabajo es más próxima a diseñar un modelo para todas las empresas de transportes de la región antes que dar un trato preferente a Sevilla por ser la capital. Las pérdidas son un lugar común en la mayor parte de las empresas municipales.

Mientras se resuelve este escenario en septiembre se deben trazar las líneas básicas del plan de saneamiento ya anunciado antes del verano. Los ejes son claros -con un precedente sobre la mesa como es Lipasam-, a la espera de que sean cuantificados: fijar las transferencias que realizará el Consistorio en los próximos años y acotar gastos corrientes e inversiones.

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