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UGT acusa a la patronal de usar la Concertación para lograr subvenciones

El secretario general del sindicato, Manuel Pastrana, arremete contra el "clientelismo" de los empresarios que "no sueltan ni un euro" para desarrollar los proyectos acordados.

el 15 ago 2011 / 19:45 h.

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Los líderes de UGT, CCOO y la CEA.
Hace unos días, el presidente de la patronal andaluza, Santiago Herrero, levantó la ira de los sindicatos al culpar a los incrementos salariales pactados en los convenios colectivos de ser un "lastre" para salir de la crisis y al querer ligar los sueldos a la productividad . Desde UGT ya le respondieron contundentemente pero ahora su secretario general, Manuel Pastrana, pasa al contraataque y culpa a los empresarios andaluces de no haber "dado la talla" ante la crisis y de utilizar la Concertación Social -el diálogo social a tres bandas entre Junta, sindicatos y CEA- como "una vía para mantener el clientelismo con la Junta y las subvenciones y ayudas públicas".

 

No es la primera vez que Pastrana arremete contra la falta de "iniciativa" y "propuestas" de los empresarios. Tampoco es nueva su imagen de una patronal limitada a "quejarse" y a poner la mano para recibir subvenciones. Pero nunca antes había apuntado a la Concertación Social como el instrumento utilizado por la CEA para hacerlo, lo que da idea de las tensiones por las que atraviesa el diálogo social. En declaraciones a Europa Press, el líder ugetista reconoce que el VII acuerdo, firmado in extremis en noviembre de 2009, "está formalmente funcionando" pero "cuando una parte tiene enormes dificultades para sacar adelante los proyectos por falta de financiación, como le pasa a la Junta, y otra vive inmersa en esa dinámica de clientelismo, como son las empresas, no hay dinamismo en la Concertación ni en la puesta en marcha de las medidas".

Si en el último año tanto UGT como CCOO han lanzado varios ultimátum a la Junta por incumplir sus compromisos del acuerdo y por su falta de relación con el presidente Griñán, quejándose de que no querían ser meros sujetos para la foto de la firma, Pastrana afirma ahora que la Junta, dentro de "su absoluta escasez de recursos", mantiene su compromiso con las medidas acordadas aunque con los "ajustes necesarios porque los recursos públicos han disminuido de forma drástica" y desde que se firmó el pacto "la situación económica ha empeorado".

Contra quien carga las tintas ahora es contra la patronal. El VII Acuerdo, dice, "sufre la parálisis y la falta de ideas y de iniciativa que transmiten los representantes de los empresarios" que "pretenden considerar la Concertación como una vía para mantener el clientelismo ante la Administración autonómica". "Este acuerdo es difícil de desarrollar si los empresarios no sueltan ni un euro para la puesta en marcha de los proyectos, para los que hace falta capital privado", añade.

Con todo, Pastrana deja claro que no todos los empresarios son iguales y distingue "algunas empresas que lo hacen muy bien de otras que no salen de ese clientelismo", a las que advierte que "están condenadas a desaparecer". Y también reafirma el compromiso de UGT con el diálogo social porque les "permite orientar, consensuar las políticas de la Junta y el uso de los recursos".

Gobierno y agentes socioeconómicos suelen presumir de contar, desde hace dos décadas ininterrumpidamente, con esta herramienta y sus detractores ven en ella un instrumento de la Junta para comprar la paz social que, pese al pacto, no pasa ahora por su mejor momento.

 21 meses de altibajos

Primeros 5 meses, en blanco.
El VII Acuerdo se firmó en noviembre de 2009 tras una larga negociación con sindicatos y CEA enfrentados por el bloqueo de los convenios. No hubo más reuniones hasta mayo tras la amenaza de los sindicatos de romperlo.

Sin contacto y con huelga por medio.
El segundo encuentro no llegó hasta octubre, de nuevo tras críticas de UGT y CCOO a las que se sumó la CEA. El clima previo al 29-S congeló la relación.

La CEA tensa la cuerda.
En enero de 2011, Griñán reunió a los líderes para marcar las prioridades ante la crisis pero por separado. Herrero criticó la marcha del pacto, que escenificó al no asistir al 28-F y al proponer en la asamblea de la CEA un acuerdo por la competitividad a los sindicatos al margen de la Junta.

Balance con reproches cruzados.
En abril se hizo balance del primer año y los sindicatos cargaron contra la falta de iniciativa empresarial y la CEA contra la gestión de la Junta.

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