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Último adiós al cura Javierre

El cardenal Amigo ofició las exequias por un aragonés "sevillano hasta las trancas".

el 18 dic 2009 / 21:58 h.

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A hombros. Finalizada la misa, el féretro es trasladado para su posterior entierro en el cementerio sevillano de San Fernando.

Unas horas antes de abandonar la diócesis camino de Madrid, el cardenal Amigo quiso despedirse de él. Postrado en la cama, Javierre ya se estaba apagando. Le agarró la mano, y apenas articuló palabra. Sólo musitó un "adiós Pablo", dirigido al secretario del cardenal. En la mañana fría y lluviosa de ayer el tañido fúnebre de la Giralda convertía su adiós en definitivo.

Llegado desde Madrid, el cardenal Carlos Amigo ofició ayer en el altar mayor de la Catedral la misa corpore insepulto por el eterno descanso del sacerdote José María Javierre, fallecido el jueves a los 85 años de edad.

Con el féretro situado en el suelo sobre un paño mortuorio y escoltado por cuatro blandones, Amigo repasó los elogios, "todos muy bien merecidos" que se han dicho en las últimas horas sobre este "buen sacerdote, piadoso, humilde y amigo de los pobres". Destacó el cardenal su "profunda devoción a la Virgen María y a los santos". "No es que fuera biógrafo de tantos santos, sino que los santos elegían a José María para que nos contara sus vidas a los demás, haciéndolas sumamente atractivas y encandilándonos a todos con aquellos hechos". De hecho, recordó que el motivo de su llegada a Sevilla fue escribir la vida del beato cardenal Spínola.

"La mayor alabanza que podemos decir de José María es que era un hombre de fe profunda". El arzobispo emérito de Sevilla recordó la trayectoria de su vida, definiéndole como un "fidelísimo hijo de la Iglesia", un sacerdote "profundamente orgulloso de su vocación, pese a que muchas veces el brillo de su literatura y de sus artículos contribuían a oscurecer un poco su vida y ministerio sacerdotal".

"Periodista, presentador de televisión, biógrafo de santos y hombres de Estado, conferenciante, pregonero de la Semana Santa y... canónigo, algo que nunca me podrá perdonar José María", confesó el cardenal y explicó el porqué: "Él hablaba siempre de los canónigos con una ironía particular. Pues en el pecado llevarás tu penitencia", y fue así como Javierre alcanzó la dignidad de canónigo de la Catedral.

Carlos Amigo se refirió también a "otras facetas" menos conocidas de la vida de Javierre, como su labor de intermediación para que "unos y otros acercaran posturas y trabajaran por el bien común" o su equilibrio entre "lo tradicional y lo nuevo". Javierre era un "clásico" de los que rezaban por la noche el Jesusito de mi vida "porque si no lo hacía, pensaba que estaba traicionando a su madre, que se lo había enseñado de pequeño", pero a la vez era un hombre "fiel a sus principios y a su tiempo, a la Iglesia de los concilios de antaño y a la del Concilio Vaticano II".

El cardenal resaltó la sevillanía de este cura nacido en Lanaja (Huesca) el 5 de marzo de 1924, pero que llegó a Sevilla en la primavera de 1958, donde desarrolló su actividad profesional y eclesiástica. De hecho, la ciudad le agasajó con el título de Hijo Adoptivo de Sevilla. "Sin renunciar a ser aragonés hasta los huesos, fue sevillano -con perdón- hasta las trancas".

Amigo Vallejo terminó su cariñosa homilía dirigiéndose directamente a Javierre. "Querido José María, desde hace algunos años me venías diciendo que te ibas a morir. En más de una ocasión te dije que mientras un servidor estuviera aquí nadie se podía morir sin mi permiso y no pienso dártelo. Y ya ven ustedes, me despido y se muere el pobre. No te lo creímos entonces, pero tampoco te lo creemos ahora porque la huella de tu vida permanece con nosotros. Que Dios te bendiga y te guarde a su lado", concluyó el cardenal.
Por expreso deseo de Javierre, la misa concluyó con el rezo de la Salve a la Virgen. En nombre del arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, que ayer se encontraba en Córdoba por el agravamiento del estado de salud de su madre, Amigo Vallejo transmitió las condolencias del titular de la diócesis a su hermano Andrés, y de una forma particular a la familia Fernández Palacios, su familia sevillana de adopción, en cuyo panteón del cementerio de San Fernando recibió ayer cristiana sepultura el cura Javierre.

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