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Últimos intentos para hallar el cuerpo de Marta

Un rastrillo de 3 metros de largo por 1,5 de ancho, construido para la búsqueda de pruebas del crimen de Marta del Castillo, araña el fondo del Guadalquivir tratando de sacar cualquier objeto que pueda aportar luz. Será uno de los últimos esfuerzos en una búsqueda que tras un mes sin resultados se frenará el martes.

el 16 sep 2009 / 00:00 h.

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Un rastrillo de 3 metros de largo por 1,5 de ancho, construido especialmente para la búsqueda de pruebas del crimen de Marta del Castillo, araña desde el sábado el fondo del Guadalquivir tratando de sacar cualquier objeto que pueda aportar luz. Será uno de los últimos esfuerzos en una búsqueda que tras un mes sin resultados se frenará el martes.

El rastrillo tiene una malla con huecos de tres centímetros que retendrían cualquier objeto mayor, como el cenicero con el que Miguel Carcaño confesó haber golpeado a Marta antes de tirarla al agua desde el puente de Camas, o cualquier adorno de la joven, como un rejo, que hubiera podido separarse del cadáver.

El rastrillo comenzó a funcionar el sábado al mediodía, arrastrado por un barco de la empresa Aguayo, que ha colaborado con los investigadores construyendo este artilugio según los consejos de la Guardia Civil, y que también está realizando el rastreo. En el barco viaja siempre un guardia civil que actúa de notario de los hallazgos, fotografiando todo lo que se está sacando del lecho del río.

Este sistema para peinar el fondo fue ideado y construido expresamente tras saberse que el río se dragó días después de la desaparición de Marta. Al haberse movido la tierra del fondo, en una semana en la que además arreciaron las lluvias -impulsando las corrientes del agua-, los investigadores temen que el cuerpo y otros rastros hayan quedado sepultados, de ahí la necesidad de buscar bajo la primera capa de tierra del fondo.

El rastreo, que se mantendrá unos días, coincide con la desactivación del resto de los dispositivos de búsqueda. Quienes dirigen estas tareas están convencidos de que ya han hecho todo lo posible para encontrar el cadáver, y aunque mantendrán un retén del Seprona controlando desde las orillas por si el cuerpo saliera a la superficie, darán por zanjado su trabajo los buzos, los helicópteros, las lanchas de los Bomberos, los perros de rastreo o la Unidad Militar de Emergencias, que han concluido ya el rastreo más sistemático de los 80 kilómetros del río que van desde Camas a la desembocadura, sin hallar nada.

Más pruebas. Además de entregar a la familia el cuerpo de la joven fallecida el 24 de enero, la búsqueda pretende encontrar cualquier prueba que respalde los datos arrojados por la investigación, que mantiene que Marta murió de numerosos golpes dejando un extenso rastro de sangre, en el dormitorio de Miguel en la calle León XIII. Luego, éste trasladó el cuerpo envuelto en una manta, con ayuda de sus amigos Samuel y El Cuco y aconsejado por su hermano mayor, y lo tiró al río. Los cuatro están presos por orden judicial desde hace un mes.

Si se encontrasen objetos relacionados con el cuerpo podría ahondarse en las zonas más oscuras de este relato, aunque la Policía mantiene tener ya pruebas "irrefutables" de la participación de los cuatro en la muerte de la joven. Pero podría aclararse el tipo de agresión que sufrió, ya que Miguel habló de que la mató de un golpe en la cabeza pero los investigadores encontraron mucha sangre en el cuarto de Miguel, tanta que empapó la colcha.

Esto coincide con la declaración de la novia del supuesto autor, que dijo al juez el viernes que lo vio llegar con los pantalones manchados de sangre. Eso pudo hacer que su madre y su abuela, que vivían en la misma casa, llegasen a conocer un crimen del que negaron saber nada durante mes y medio.

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