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Un alcalde ante notario

Zoido recoge el testigo de Artur Mas en 2006 y pide un acuerdo escrito para que gobierne la lista más votada

el 08 may 2011 / 21:41 h.

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Pese a sonar inalcanzable, la propuesta difundida ayer por el candidato del PP, Juan Ignacio Zoido, de firmar un documento ante notario que comprometa a los partidos a dejar que gobierne la lista más votada no es original. Tiene unos paradójicos antecedentes. No en Sevilla, ni en Andalucía. Hay que mirar a Cataluña. En 2006, un Artur Mas –candidato de Ciu– nervioso ante unos comicios autonómicos que le podían condenar a la oposición por segunda vez pese a ser la fuerza más votada acudió también a un notario. Llevaba un acuerdo con 21 promesas electorales. Entre ellas una: no pactar nunca, pasara lo que pasara con el PP. Cuatro años después, con un escenario distinto, tuvo que arrepentirse públicamente.


Zoido comparte con aquel Artur Mas un elemento: el temor a una victoria inútil. Tras un ecuador y una recta final del mandato quizá demasiado eufóricas, las elecciones no ofrecen ni mucho menos un escenario despejado. Su mayoría absoluta es tan posible como la reedición del pacto de gobierno que pondría fin a la carrera política del candidato del PP, al menos en Sevilla. La horquilla es muy estrecha y las estrategias desarrolladas por los populares en los últimos años parecen no haber dado resultado: ni IU está tan hundida como para haber perdido su papel de llave para el gobierno de la ciudad, ni hay tantos votantes del PSOE dispuestos a dar su voto a Zoido con tal de que no haya otro acuerdo con la federación de izquierdas.


El mensaje de Juan Ignacio Zoido no acaba de encajar en el discurso de un candidato que hace unos meses daba su victoria casi por segura: que todos los partidos pasen por el notario para firmar un acuerdo que va en contra del propio sistema democrático y que el propio PP sería incapaz de defender en decenas de municipios y comunidades autónomas. Bormujos sin ir más lejos: gobernado por los populares pese a que el PSOE fue el partido que obtuvo más votos en los comicios. Y el sistema es así precisamente porque una administración podría pasar a ser ingobernable en caso de llevarse al extremo lo que propone el candidato del PP: si Zoido, con su ventaja de 4.000 votos en los últimos comicios hubiera sido alcalde no hubiera podido aprobar ni unos solos presupuestos municipales, ni siquiera sacar adelante una ordenanza municipal. Los votos de PSOE e IU unidos –y es casi imposible pensar que esto no ocurriría– tumbarían cualquiera de sus iniciativas. Su propuesta puede tener sentido en un escenario postelectoral con un amplio abanico de formaciones. Como ocurría por ejemplo en la Cataluña de Artur Mas con un Parlamento en el que entran varios factores en juegos que se pueden combinar de distinta forma. No es el caso de Sevilla, salvo que PA y Upyd den la sorpresa.


Pese a esto, Zoido lanzó ayer con vehemencia su propuesta: “Lo ideal sería que pasar por un notario ante el que firmemos todos los candidatos que vamos a dejar gobernar a la lista más votada. Yo estoy dispuesto a hacerlo”. No quedó tan claro qué ocurriría si todos lo firman y luego alguien lo incumplen. La misma incógnita que quedó en el aire cuando Mas recurrió a esta misma estrategia para combatir la desconfianza en la clase política registrando 21 compromisos electorales de obligado cumplimiento si llegaba al Gobierno de la comunidad catalana.


Más allá del formalismo de la notaría, Zoido insiste con su propuesta en su intento de desacreditar el pacto de gobierno al calificarlo como una “coalición”. Pero no es esa la relación que existe entre PSOE e IU. Los dos socios de gobierno ni ahora ni en 2007 concurren con un solo programa electoral ni con un único candidato. Aspiran a tener mayoría absoluta. Otra cosa es que puedan conseguirla en las urnas.
PSOE e IU eludieron ayer entrar públicamente en la propuesta de acuerdo lanzada por el PP. Prácticamente no hace falta que sus candidatos contesten. Zoido lleva desde 2007 reprochando a los dos socios de gobierno que no dejaran gobernar a la lista más votada, y siempre se ha encontrado con la misma crítica por parte de los socialistas y de la federación de izquierdas.


Pero los mensajes del PP sí han conseguido restar apoyos en el electorado de las dos fuerzas políticas –unos por no querer vincular su voto a IU y otros por no querer que se aproveche de él el PSOE de la reforma laboral– y en su propia relación. El candidato socialista ha concedido tanta relevancia a este desgaste que ha convertido su posible pacto con la federación de izquierdas en uno de los ejes de su discurso electoral. “Sólo seré alcalde si controlo Economía y Empleo”, llegó a afirmar en un reciente acto con empresarios. Sólo un paso más de una escalada de distanciamiento del alcaldable del PSOE que le ha llevado a afirmar que no cederá ni distritos, ni la política de cooperación, ni, por supuesto, las áreas de Economía y Empleo.
Pese a esto, quien sí optó por responder al órdago de Zoido fue uno de los únicos partidos que un hipotético escenario le podrían dar su apoyo. La Upyd de Isabel Ceballos. “Sevilla necesita muchas cosas más urgentes e importantes que el  hecho de que gobierne o no Zoido o Espadas, pues necesita  transparencia, honestidad y buena gestión”, señaló la candidata quien criticó el “miedo” de Zoido a no ser alcalde tras el 22-M. Sus mensajes como los del PA, que se distancian del PP, son una maniobra para frenar lo que parece inevitable: que Zoido absorba todo el voto descontento.

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