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Un alcalde en la cuerda floja

En el cuarto de siglo que llevo en Sevilla no he visto nunca la ciudad tan desasistida de atención municipal como ocurre en estos tiempos. El alcalde Monteseirín ha sobrepasado el límite de incompetencia en la gestión y la ciudad, abandonada a su suerte, se divide en distintos sectores.

el 15 sep 2009 / 11:05 h.

En el cuarto de siglo que llevo en Sevilla no he visto nunca la ciudad tan desasistida de atención municipal como ocurre en estos tiempos. El alcalde Monteseirín ha sobrepasado el límite de incompetencia en la gestión y la ciudad, abandonada a su suerte, se divide en distintos sectores. A saber: las calles que no han visto una escoba desde no se sabe cuándo, aquellas otras en las que las obras acumulan trienios y, cómo no, las que padecen las ocurrencias de las direcciones únicas y otras lindezas que hacen imposible la circulación rodada.

He conocido personalmente a los cuatro anteriores alcaldes de la democracia y, con sus luces y sus sombras, puede decirse que Luis Uruñuela, Manuel del Valle, Rojas-Marcos y Soledad Becerril supieron quedar a la altura de las circunstancias; de las circunstancias que requiere una urbe de tronío como es Sevilla. Pero desde hace unos años esta ciudad famosa y navegable está sin rumbo y el deterioro en su administración municipal ha dejado de ser preocupante para adquirir la categoría de escándalo.

Ni las obras en la vía pública, ni el tráfico, ni la limpieza urbana ni un largo etcétera funcionan razonablemente. Y el principio de autoridad es sistemáticamente vapuleado: los gorrillas, la prostitución callejera, la endémica doble fila, las basuras espurreadas, la botellona insoportable para los vecinos que quieren dormir? Nada es acorde con el sentido de urbanidad que debe caracterizar la gestión del Ayuntamiento.

Monteseirín ha sido ya desahuciado por la opinión pública, por mucho que se quiera escudar en la falacia de que fue elegido por los sevillanos. No se equivoque, señor alcalde, el que fue elegido por los sevillanos con mayor número de votos fue Juan Ignacio Zoido. A usted lo eligió Rodrigo Torrijos, y siendo totalmente democrática la designación no conviene alterar la semántica ni la recta interpretación de los hechos.

Pero si faltaba algo para el duro, desde hace unos meses el PSOE ha dejado a su primer edil en caída libre siendo público y notorio que ha perdido todo respaldo del partido. Cuando tal cosa ocurre en política lo mejor es hacer las maletas e irse a casa. Es de todo punto comprensible que el Partido Socialista escenifique su distanciamiento de quien está llevando a la ciudad a los peores momentos de su reciente historia. Se esté o no se esté de acuerdo con sus postulados, el PSOE es un partido serio y generalmente coherente, por lo que no es de extrañar que sus máximos responsables estén alarmados ante el descosido que le está haciendo Montesirín de cara a próximos comicios.

Si como anticipó el presidente Zapatero esta legislatura va a tener dos partes, no sería raro que sin dar tres cuartos al pregonero se pueda estar preparando el relevo en la Alcaldía hispalense, por ejemplo con motivo de las elecciones europeas (2009) y su consiguiente movida de cargos y nombres. Nadie duda que los sevillanos lo agradecerían.

Periodista

gimenezaleman@gmail.com

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