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Un ángel de la guarda de pulsera

Michael Knigh sentó precedentes con su "reloj intercomunicador". Ahora, la empresa Medical Mobile, operadora en teleseguridad médica, ha desarrollado un sistema similar para que enfermos de alzhéimer y sus familias puedan estar siempre en contacto. (Foto: M. Comesaña)

el 15 sep 2009 / 03:21 h.

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Michael Knigh sentó precedentes con su "reloj intercomunicador", con el que llamaba a Kit, el coche fantástico que solía sacarle de más de un aprieto. Ahora, la empresa Medical Mobile, operadora en teleseguridad médica, ha desarrollado un sistema similar para que enfermos de alzhéimer y sus familias puedan estar siempre en contacto.

Aquello era una serie televisiva de ficción y el alzhéimer es una enfermedad real, pero la vida de los que la sufren y de sus familias no deja de ser una trepidante aventura diaria llena de peligros y miedos, en la que no es recomendable embarcarse solo. Las personas que viven de cerca esta enfermedad lo saben, por eso, la Asociación de Alzhéimer Santa Elena ha establecido un acuerdo por el que se ha facilitado a sus asociados este nuevo dispositivo de búsqueda sin coste alguno durante 2 meses, en una experiencia de prueba que si resulta satisfactoria podrá establecerse definitivamente.

un reloj que habla. El nuevo sistema es un brazalete de tamaño similar al de un reloj grande que integra telefonía móvil, alertas inteligentes y localización por satélite GPS. En situaciones de emergencia, necesidad de asistencia, pérdida o desorientación, el brazalete, permite localizar con precisión a su portador y establecer contacto con él gracias a la función de manos libres integrada en el dispositivo, sólo que en esta ocasión, el ángel de la guarda que asiste al necesitado no es un súper coche de última generación, sino una central de alarmas que avisa a la familia o a los servicios sanitarios o de urgencias oportunos mediante un estudiado protocolo de actuación.

Tal y como explicó ayer Óscar Montes, responsable técnico de Medical Mobile en España, en la reunión que mantuvo con las familias interesadas en participar en este proyecto, "el instrumento tiene un carácter social, pues mejora la calidad de vida de las personas". El Reloj Columba 2, "más avanzado y mejor que el Columba 1", está compuesto de 3 piezas: una base receptora (similar a la de los teléfonos inalámbricos), un brazalete y la batería de carga del brazalete, que puede ser recargada sin retirar el aparato del brazo del portador. El radio de acción es también similar al de un teléfono inalámbrico, de 100 metros aproximados, cuando se supera ese área, se activa el sistema de posicionamiento GPS, que permite saber la localización exacta de la persona en todo momento.

El brazalete Columba detecta automáticamente cada salida de la "zona segura", que ha sido previamente definida por los familiares o cuidadores del enfermo, en función del estado de su enfermedad, de su espacio geográfico habitual... En el momento en el que la persona sale de esta zona, una central de atención telefónica que opera 24 horas al día los 7 días de la semana recibe la alerta. La central puede geolocalizar de manera precisa al portador del brazalete y establecer una comunicación telefónica con él y coordinar la asistencia con la familia.

S.O.S. Además, el reloj que es sumergible y resistente a prueba de golpes e incluso atropellos, dispone de un "botón de pánico" que al ser pulsado emite una señal de alarma a la central para que las personas con Alzheimer que comienzan a perder la capacidad de reconocer entornos, nombres, direcciones o sufrir desorientación, permitan una mayor tranquilidad de las personas a su cargo. La empresa ha querido que este nuevo sistema "esté al alcance del mayor número de familias", sobre todo de los adscritos a la Asociación de Alzhéimer Santa Elena, por lo que su precio no es como el del televisivo coche Kit, pero bien podría denominarse fantástico.

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