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Un año de provisionalidad

El Ayuntamiento inicia una etapa de transición con un gobierno sin referente

el 05 mar 2010 / 08:55 h.

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Cuando aún resta una cuarta parte del mandato, Sevilla, la segunda capital más importante gobernada por los socialistas, se ha quedado con un alcalde a medias. Si Alfredo Sánchez Monteseirín cumple las exigencias del PSOE y continúa al frente del Ayuntamiento lo hará desautorizado por su propio partido, con un grupo socialista con escaso margen para tomar grandes decisiones y sobre todo sin voz para enfrentarse a una oposición con un electorado más movilizado que nunca, según todos los sondeos. Si decide salir, y como quiere el partido, se impulsa un candidato desde fuera, el PSOE tendrá tres referentes en un año, dos voces durante doce meses y un equipo de gobierno que en muchos casos estará también en su recta final. “Se ha acabado una etapa”, señalaba uno de los referentes del sector crítico.

Griñán aludió al futuro ayer: “La organización provincial de Sevilla será la que determine quién es el mejor candidato, luego lo verá el regional, y decidirá el federal, pero en todo caso la iniciativa es de Sevilla, y será una lista ganadora”.

Con este planteamiento llevado a sus últimas consecuencias el futuro secretario general cerraría las puertas a que un miembro del Gobierno local tome las riendas, y por tanto se descartaría a Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. 

Es la opción prioritaria del alcalde y de su entorno, que le considera su relevo natural y que se aferra a los datos que muestran los sondeos: su nivel de conocimiento es de un 45%, su valoración entre los votantes socialistas está por encima del 6, muy superior a los índices de Monteseirín, y tiene el firme apoyo de siete de las once agrupaciones socialistas de la capital. Pero el PSOE provincial no le quiere.

Y el PSOE regional  se inclina por asumir este planteamiento. Era el relevo desde dentro. Lo más parecido al modelo Barcelona que se puede aplicar en Sevilla, teniendo en cuenta que en la Ciudad Condal Joan Clos pasó de regidor a ministro de Industria, y la salida de Monteseirín se anuncia sin que tenga aún un puesto donde ir.

El partido se inclina por una figura de fuera, cuyo nombre ya está decidido pero que se quiere reservar hasta julio, que tendría sólo un año para darse a conocer y que debería compatibilizar el cargo de referente de los socialistas en Sevilla con la persona que esté de regidor este año.

Hasta esta semana, el partido incluía en este escenario a Monteseirín en el Ayuntamiento. Pero la reacción a partir de la decisión de Griñán es impredecible, según su propio entorno. Si decide salir antes de tiempo sólo dos personas pueden coger las riendas. Por un lado, el citado Celis, que en principio descarta asumir el desgaste de pasar de ser un posible alcaldable a convertirse en un alcalde interino –aunque hay pocas puertas cerradas en estos momentos–.

Por otro, la presidenta del Pleno y delegada de Fiestas Mayores, Rosamar Prieto-Castro, como alcaldesa temporal y como apoyo del candidato externo. Pero no sólo su puesto será provisional, también el de casi todo el equipo de gobierno  que difícilmente podrá mantener el ritmo y encarar complejos debates como el futuro de Tussam, las reordenaciones de movilidad, Mercasevilla o incluso los presupuestos municipales.

Porque a día 5 de marzo, Sevilla no tiene ni regidor ni cuentas aprobadas en un año preelectoral, en plena crisis y con sondeos desfavorables. Prieto-Castro ha marcado además hasta ahora diferencias con el otro socio de gobierno. Desde IU inciden en que el pacto se centra en el programa, pero las personas son quienes negocian luego cómo se aplica.

Las estructuras provincial y regional del partido apuestan por la estrategia del relevo externo como un revulsivo con la confianza en la disciplina de partido de todos los miembros del Gobierno local. El propio partido se ha encargado de señalar que el perfil del nuevo candidato será el de una persona “conocida” y que pueda representar un cambio en Sevilla.

Tras autodescartarse nombres como Alfonso Guerra, siguen algunas opciones encima de la mesa. Como el consejero de Vivienda, Juan Espadas, que tiene en su contra unos sondeos que no le otorgan más de un 8% de conocimiento entre la población sevillana. Tendría un año para remontar, pero con la dificultad de una oposición muy crecida y de un partido completamente dividido.

Mejor resultado le dan los sondeos a José Antonio Viera. El secretario general tiene un nivel de conocimiento de en torno al 40%, y una puntuación de alrededor de un seis entre el PSOE. Está eso sí mejor valorado que Celis entre los votantes no socialistas.

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