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Un año después del azafrán

Un año después de la fallida Revolución del Azafrán de Birmania en favor de la democracia, la represión sigue siendo el pan nuestro de cada día en este país, según denunció ayer la ONG Human Rights Watch (HRW). Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 15:49 h.

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Un año después de la fallida Revolución del Azafrán de Birmania en favor de la democracia, la represión sigue siendo el pan nuestro de cada día en este país, según denunció ayer la ONG Human Rights Watch (HRW). "La comunidad internacional debería pedir responsabilidades al Gobierno birmano por la brutal represión contra los monjes, activistas y civiles que se manifestaron en septiembre de 2007", señaló el colectivo de derechos humanos.

La subdirectora de HRW en Asia, Elaine Pearson, recordó que la Revolución del Azafrán, encabezada por mojes budista, fue atajada por los gobernantes birmanos con "violencia y desprecio". Estas ansias de democracia de los ciudadanos llevó a la cárcel a miles de ellos, algunos ya en libertad, pero otros permanecen aún detenidos. El pasado 23 de septiembre, el Consejo para el Desarrollo y la Paz del Estado (SPDC, en sus siglas en inglés), como se conoce al Gobierno birmano, liberó 9.002 prisioneros, entre los que se encontraban varios activistas políticos, incluido el veterano periodista U Win Tin, de 78 años y detenido desde 1989.

Sin embargo, HRW recuerda que solamente en agosto y septiembre de 2008 la Junta Militar ha arrestado a unos 39 activistas pro democráticos y sentenciado a 21 con penas de cárcel. La SPDC mantiene en la cárcel a 2.100 prisioneros políticos, incluidos 800 arrestados durante las manifestaciones del año pasado.

Esta Revolución del Azafrán hizo que miles de personas se echaran a la calle para exigir reformas democráticas a la Junta Militar, en el mayor levantamiento popular desde 1988.

El régimen reconoce unos 15 muertos en la represión de las protestas del 2007, pero la ONU eleva el saldo mortal a más de 30 y la oposición calcula unos 200 fallecidos y cerca de 6.000 detenidos, entre ellos varios cientos de monjes budistas.

Birmania está gobernada por los militares desde 1962 y no celebra elecciones democráticas desde 1990, cuando el partido oficial perdió ante la líder opositora Aung San Suu Kyi de la Liga Nacional para la Democracia.

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