Deportes

Un año sin la zurda que cambió la historia sevillista

Hoy hace un año, Antonio Puerta Pérez conmocionó a todo el sevillismo, a Sevilla y al mundo del fútbol en general. Hoy hace un año, Puerta fallecía en el hospital Virgen del Rocío tres días después de desvanecerse en el césped del Sánchez Pizjuán en el primer partido de Liga, ante el Getafe. Foto: Javier Cuesta.

el 15 sep 2009 / 10:47 h.

Á. R.

Hoy hace un año, Antonio Puerta Pérez conmocionó a todo el sevillismo, a Sevilla y al mundo del fútbol en general. Hoy hace un año, Puerta fallecía en el hospital Virgen del Rocío tres días después de desvanecerse en el césped del Sánchez Pizjuán en el primer partido de Liga, ante el Getafe.

Y un año después el canterano nervionense sigue estando muy presente en la memoria colectiva del sevillismo. El pasado fin de semana se le tributó un homenaje en forma de trofeo, que se llevó el Sevilla ante el Málaga, pero su presencia sigue activa en el seno del club hispalense. La puerta número 16 del estadio Ramón Sánchez Pizjuán sigue desprendiendo el halo de lo que fueron aquellos días fatídicos. Un año después se sigue recordando cómo el futbolista, a los 22 años, se desvaneció en el área local ante la preocupada reacción de su compañero más cercano, Dragutinovic, y la perplejidad de 40.000 espectadores. Y los momentos de angustia vividos en el hospital Virgen del Rocío tras varias paradas cardiorrespiratorias del jugador, el triste viaje de ida y vuelta del Sevilla a Atenas, donde tenía que disputar la previa de la Liga de Campeones, y el multitudinario entierro del futbolista.

Pero al mismo tiempo, una vez consumida la tragedia, su recuerdo ha calado más profundo. En su estadio de Nervión en cada minuto 16 de cada partido se sigue recordando el nombre del canterano con cánticos y aplausos. En pocos años esos aplausos los podrá dar Aitor Puerta, el hijo del futbolista que nació el pasado año, apenas dos meses después de su muerte.

Y hay más legados. Como el de la cordialidad entre los dos clubes de la ciudad. Desde aquellos momentos de unión, con el histórico abrazo de Manuel Ruiz de Lopera a José María del Nido en el Sánchez Pizjuán, desaparecieron los dardos bidireccionales, los mensajes con maldad y las referencias malintencionadas.

Una Liga después, el conjunto nervionense ha sabido reponerse de tan duro golpe sin olvidar aquellos momentos. Sigue entre los mejores equipos de la Liga, tal y como lo dejó Puerta, y mantiene las máximas aspiraciones, aquellas que nacieron con aquella mágica volea del 27 de abril de 2006, en aquel jueves de Feria, ante el Schalke 04.

  • 1