Economía

Un aperitivo previo al plato fuerte

Fíjense en la imagen de arriba. La casualidad (¿buscada?) hizo que, al posar para la foto en la Consejería de Innovación, ayer coincidieran en el mismo lado los presidentes de Caja de Jaén (José Antonio Arcos Moya), de Cajasur (Santiago Gómez Sierra) y de Unicaja (Braulio Medel).

el 16 sep 2009 / 05:40 h.

Fíjense en la imagen de arriba. La casualidad (¿buscada?) hizo que, al posar para la foto en la Consejería de Innovación, ayer coincidieran en el mismo lado los presidentes de Caja de Jaén (José Antonio Arcos Moya), de Cajasur (Santiago Gómez Sierra) y de Unicaja (Braulio Medel).

En medio, el de Cajasol (Antonio Pulido) se fija en las cámaras. En el otro extremo, el de Caja Granada (Antonio Claret García) orienta la mirada hacia otro lugar ajeno al grupo de cajeros. Como si fuera el espejo en que se reflejara el nuevo mapa de las finanzas andaluzas.

Para Medel, que capitaneó las uniones de las cajas de ahorros de Ronda, Cádiz, Almería, Málaga y Antequera, agregar ahora la entidad jiennense es un aperitivo, a la espera del plato fuerte, que llegará con Cajasur, cuyo engranaje para la fusión está más avanzado de lo que aparenta, por mucho que la caja cordobesa insista en que quiere caminar en solitario, de ahí sus programas de captación de liquidez.

El problema es que algún que otro anzuelo para sus inversores está fallando, y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), tal y como avanzó ayer El País, le ha puesto impedimentos a algunas emisiones con cuyos recursos ya contaba la caja.

Sobre la marcha de las negociaciones con la entidad fundada por la Iglesia, Medel y Gómez Sierra sólo informan a pocas personas -del Gobierno andaluz y de la jerarquía eclesiástica-. El verano aún depara sorpresas para esta operación.

La de Unicaja y Caja de Jaén, por su parte, queda ajena a las necesidades de ayudas públicas del fondo de rescate bancario estatal (FROB), no así la que pudiera iniciarse con la entidad cordobesa. En este caso, ignorar el respaldo de dinero público implicaría emprender la fusión sólo con los recursos propios, y eso acarrearía un revés para las ratios de la caja resultante y se comería la solvencia de Unicaja, por grande que ésta sea.

Caja de Jaén, siendo como es una entidad muy provincial (sólo ocho oficinas de su red comercial radican fuera de Jaén, con tres de ellas en Madrid y otras tantas en Cataluña), ha dado ejemplo de visión regional y de futuro. No le urgía, pues sus cuentas son holgadas. Así, sus activos potencialmente líquidos (que pueden convertirse en dinero contante y sonante) eran del 14,1% a cierre de mayo respecto al 0,29% de media. Su tasa de morosidad se situó en el 4,77% (5,04% es el promedio), con un índice de cobertura del 61,67%. Con estos porcentajes, la unión con Unicaja no viene a restar, y las protagonistas indican que la nueva caja tendrá un coeficiente de solvencia (la relación entre recursos propios y cuentas que arrojen riesgos y que, por mandato del Banco de España, ha de ser superior al 8%) rondará el 14%.

"La voluntad de ambas cajas de ahorros mediante el acuerdo de fusión es desarrollar, desde una entidad andaluza, el liderazgo del sistema financiero de nuestra comunidad autónoma, y consolidar una destacada presencia fuera de la misma", reza el comunicado que remitieron ayer a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Para la caja jiennense, el pacto respetará su plantilla, el compromiso inversor con la provincia y la Obra Social, y éstos eran sólo los condicionantes que puso Arcos Moya para un acuerdo con Braulio Medel que ahora tendrá que ser aprobado por sus respectivos consejos de administración (a lo largo de esta semana y la próxima) y, con posterioridad, por las asambleas generales. Así, la bendición definitiva podría estar a principios de agosto, con el más que beneplácito de la Junta de Andalucía. La consejera de Economía, Carmen Martínez Aguayo, era ayer toda alegría.

Y es que, con el paso andado ayer, por fin las cajas de ahorros entran por vereda y, así, se percibe más próxima una gran caja andaluza (que no única), con una fusión a tres (incluye Cajasur) y con dos piezas, Caja Granada y Cajasol, cuyos papeles están aún por definir en el tablero.

La entidad granadina esgrime su independencia y su presidente tan sólo quiere abordar fusiones desde el liderazgo. Sin embargo, las posibilidades en Andalucía las tiene agotadas, porque sólo podría ejercer esa preponderancia con Caja de Jaén -en el pasado lo intentó- y Cajasur, y ambas ya tienen novios. Y a Cajasol se le vuelve a abrir la Ruta de la Plata, con las cajas de Badajoz y Extremadura como opciones.

Al igual que Andalucía, otras comunidades están forjando sus nuevos mapas financieros, entre ellas Cataluña. En unos casos, para salvar entidades, en otros, para ganar dimensión.

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