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Un aplauso puede valer más que mil victorias

El Betis que hizo frente al gigante Barcelona se reencontró ayer con su triste realidad de Segunda División ante el pequeño Alcorcón y cumplió con su costumbre de ganar. Venía el equipo de Pepe Mel de un 5-0 en contra, pero salió al césped y se encontró con que su afición le dedicaba una de las ovaciones más espléndidas de la temporada. Las cosas del Betis.

el 15 ene 2011 / 22:39 h.

Casto, ayer de vuelta al banquillo.
Casto sólo ha defendido la portería del Betis en 27 partidos de Liga y alguno que otro de Copa del Rey. No ha sido indiscutible para ninguno de los cinco entrenadores que ha visto en cuatro años y en verano tuvo un guante fuera del club y el otro, como que también. Pepe Mel fue muy claro: el segundo portero sería Razak. Casto no protestó, no formó líos. Se limitó a acudir puntualmente todos los días a la ciudad deportiva y entrenarse como si el sábado le tocase ponerse esos guantes, aunque nunca era así. Podría haber ocurrido en Granada, en la Copa, pero un grave problema familiar lo retuvo en Sevilla. Mala suerte, muy mala suerte. Casto, sin embargo, no faltó a su cita diaria con la ciudad deportiva, con Esnaola, con el trabajo, y el premio al fin le llegó. En la Copa, cómo no, primero con el Zaragoza, luego con el Getafe y por fin en el Camp Nou. Frente al mejor equipo y el mejor jugador de la historia encajó cinco goles, pero fue el mejor del Betis. Ayer volvió al banquillo, a la suplencia, al ostracismo... y vivió una de sus mejores tardes. Ocurrió cuando salió a calentar, un poco más tarde que sus compañeros. Apareció y los béticos, agradecidos, le homenajearon con un aplauso digno de una parada clave en un partido importante. Cantó Heliópolis en honor a Casto, suplente y goleado y sin embargo protagonista de la histórica noche ante el Barcelona.

Jonathan Pereira llevaba más de medio año sin jugar delante de su afición. No ha hecho nada esta campaña, obviamente, pero salió a calentar y la grada también se rompió las palmas por él. Y salió a jugar y el beticismo le aplaudió como si hubiese marcado un gol en una final. Cantó Heliópolis en honor a Pereira, por sus goles del pasado y los que marcará en el futuro.

El Betis venía de encajar un 5-0, pero salió al campo y recibió un aplauso que no es de Segunda, sino de Primera e incluso de Champions. Y hubo otra ovación para Rubén Castro cuando fue sustituido, otra para Ezequiel por darse una carrera de 60 metros tras perder el balón, incluso una para Arzu por una cesión necesaria a Goitia. Cantaron los béticos en honor a su Betis y el Betis ganó en honor a sus béticos.

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