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Cultura

Un artista espectacular

Espectacular, mágica, trepidante, emotiva, sublime, divertida... Son algunos de los calificativos que se merece 'El Intérprete', a caballo entre el teatro y el concierto.

el 11 dic 2014 / 17:58 h.

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'El Intérprete' ***** Lugar: Teatro Lope de Vega, 10 de diciembre. Dirección escénica: Álvaro Tato, Lautaro Perotti, Santiago Martín. Dramaturgia: Álvaro Tato. Dirección Musical: Tao Gutiérrez. Intérprete: Asier Etxeandia. Músicos: Guillermo González, Enrico Barbaro y Tao Gutiérrez Espectacular, mágica, trepidante, emotiva, sublime, divertida... Son algunos de los calificativos que se merece esta propuesta, a caballo entre el teatro y el concierto, con la que Asier Etxeandia se confirma como un auténtico artista de la interpretación. ElIntérpreteFranCalvo1 La dramaturgia gira en torno a un argumento muy sencillo: un niño de nueve años vence su timidez, y la soledad que ésta le provoca, cantando para un público de amigos invisibles. Asier nos lo cuenta de forma directa en la primera escena aunque, más que abordarlo como una historia pasada, se propone traer su infancia al presente y hacernos partícipes, hasta convertirnos en un elemento más del show. Para ello se sirve de un recurso tan sencillo como eficaz: todos los espectadores somos sus amigos invisibles. Eso le permite pasar de la realidad a la ficción mientras la música se pone al servicio de su personaje, que viaja en el tiempo con tanta celeridad que no para de sorprender al espectador. Y es que, a lo largo del espectáculo Asier, con apabullante dominio, lleva a cabo un sinfín de cambios de registro que le permiten pasar de ser un inocente niño de nueve años a un adolescente con tendencias agresivas, o un genial showman que se atreve con un recorrido musical que abarca temas de grandes artistas del pop y el rock (Tom Jones, Lou Reed, Madonna, Camilo Sexto, David Bowie, Janis Joplin, The Rolling Stones…) junto a canciones representativas de otros géneros, como el tango (Volver), el cuplé (El señorito) o la canción cabaretera. Así, el intérprete nos propone un viaje al universo de la fantasía, donde el placer del reconocimiento que nos ofrecen las canciones nos proporciona un autentica liberación. Cabe destacar el virtuosismo vocal y la aparente facilidad con la que Etxeandia pasa del plano de la realidad al de la ficción, del papel de cantante canalla y provocador, al del niño tierno e indefenso. Aunque quizás lo que más llama la atención es su capacidad para hacer que el espectáculo no decaiga cuando, después de haber calentado el ambiente hasta poner a bailar a todo el auditorio, vuelve al género teatral con un monólogo intimista y delicado. Claro que para ello cuenta con la excelencia de los músicos, que además de acompañarle en las canciones ambientan los números dramáticos con maestría.

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