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Deportes

Un ascenso en serio riesgo de extinción para el Betis B

Claudicó ante el Orihuela en un envite en el que ocultó sus virtudes y descubrió sus defectos. Deberá neutralizar un 2-0 adverso.

el 16 jun 2014 / 10:48 h.

IMG_0239 Los jugadores del Orihuela se lanzan al césped para celebrar, eufóricos, el 2-0 de Nacho Poveda. Foto: Bernardo Ruiz. Los escritores más brillantes del XX nunca relataron las peripecias de los cobardes. En los cuentos siempre surge el héroe. El elegido para la causa que rescata al actor herido. La Tercera División, una categoría ideal para narrar hazañas de jornaleros del fútbol, no regala segundas oportunidades. Y en el play-off, la ruleta rusa en la que vence el guerrero que se adapta al medio y se camufla en territorio hostil, nunca concede regalos. El Real Betis B de Óscar Cano fue el alumno acomplejado que acude a selectividad con el miedo grabado en los ojos. Su matrícula fue reveladora. Y el Orihuela, con altas dosis de calidad y experiencia, fue su verdugo en una tarde descorazonadora que genera una encrucijada de difícil solución. Un 2-0 que atribuirá al choque de vuelta en el Villamarín ingredientes de drama sin matices. IMG_0265 Marc Mas conduce el balón en la zona medular. Foto: Bernardo Ruiz. El libreto de Cano apostó por la clarividencia de Álvaro González y la polivalencia de Marc Mas para sorprender al plantel escorpión, con el aguijón repleto de veneno. Los anfitriones cocinaron el 1-0 en la enésima desaplicación defensiva del cuadro heliopolitano, inerme en el marcaje zonal de un saque de esquina en el que Del Cueto fusiló a Javi Montoya en el segundo palo. El gol alertó al B del potencial de los auriazules, que, con un 4-3-3 y un repliegue con pressing, asfixiaron a su oponente. Varela firmó el primer aviso con un lanzamiento de falta que Emilio, con palomita incluida, desvió con los puños. Los de La Palmera apenas triangulaban en la medular y sus carriles ofensivos eran incapaces de penetrar en la sólida zaga local. Álvaro González acusó en exceso la inactividad y Kevin Lacruz no dibujó la autopista por la que suele circular con confianza. En pleno desconcierto, con Lolo desconectado de la realidad y Carlos García intermitente en la sala de máquinas, el Orihuela tramitó el 2-0. Fue en una acción calcada a la del tempranero gol de Del Cueto. Una basculación mal interpretada generó que Nacho Poveda, con un elegante zigzag sin balón, intimidara a Isaac y Caro antes de batir a Javi Montoya, cuyos guantes impactaron en el verde en un indisimulado gesto de rabia. IMG_0251 Ismael se dispone a ejecutar un lanzamiento. Foto: Bernardo Ruiz. Con Isuardi y Juanma en el banquillo, Cano apostó por Marc Mas e Ismael, sus únicos focos de luz en la definición. De las botas del mediapunta emanaron las acciones de mayor criterio de los de Los Bermejales, fatigados en los últimos metros. Sin embargo, la calidad es un arma recurrente en Tercera División. Una galopada de Isaac fue el preámbulo de un sedoso centro al corazón del área, donde Ismael enganchó a la media vuelta un cuero asesino que indultó a Emilio, pletórico. Fue la última ráfaga de peligro de un filial desconocido, desorientado y con el alma rota antes del tiempo de asueto. Álvaro, en las postrimerías, trató de grabar su rostro en el video marcador con un derechazo que escupió la madera. El panorama apenas varió en el segundo acto del combate. El B nunca amedrentó a los de Paco Onrrubia con un fútbol elaborado. Sólo los ramalazos de calidad de sus hombres de ataque propagaban la intranquilidad por el graderío de Los Arcos. En una de sus habituales incursiones, Kevin Lacruz alteró al cancerbero oriolano con un disparo ajustado. Los de la Ciudad Deportiva Luis del Sol fueron adquiriendo peso en la medular, aunque no cerraban el asunto con la jerarquía que requería el compromiso. Antes de que el crono señalase la hora de contienda, Cano buscó agilidad mental y desvergüenza con Juanma, suplente en beneficio de Marc Mas. IMG_0224 Los aficionados béticos se congregaron hasta en los balcones aledaños. Foto: Bernardo Ruiz. En un gesto demoledor, Carlos García, con los galones en el césped, exigió un plus de intensidad. Y en un intervalo de 120 segundos, un terremoto. Álvaro González y Juanma, que perdonó al arquero local en una acción en la que se precipitó en la elección de la ejecución, trataron de pulsar la tecla del orgullo para propiciar la reacción. Sin embargo, el minutero fue consumiendo piezas del puzzle sin que surgiera el héroe del cuento. Los de la Vega Baja fueron retirando la cazuela del fuego con el único propósito de incordiar a los verdiblancos, sin inteligencia para virar el rumbo hacia un destino de esperanza. Hasta que Burillo Naranjo, sin parsimonia, señaló penalti por manos en el interior del área. Cano sonrió e Isuardi, con el machete en el macuto, asió el cuero. Emilio, ágil y felino en idénticas proporciones, se lanzó a besar la cal y atrapar con la yema de los dedos un balón caprichoso y traicionero que emitió un mensaje descorazonador en el último aliento de vida de la ruleta rusa. Ficha técnica: IMG_0220 Luis Fradua acudió al palco de Los Arcos. Foto: Bernardo Ruiz. Orihuela CF: Emilio; Álex García, Urzaiz, Del Cueto, Carrión; Piñera (Kike Espinosa, m. 85), Fleky, Vivancos, Tonino; Antonio (Alcolea, m. 70) y Nacho Poveda (Kike Mateo, m. 48). Real Betis B: Javi Montoya; Isaac, Sofian, Caro, Varela; Álvaro González, Carlos García, Lolo (Eneko, m. 74), Kevin Lacruz (Isuardi, m. 80); Ismael; y Marc Mas (Juanma, m. 59). Árbitro: Burillo Naranjo, de Castilla y La Mancha. Amarilla a los locales Kike Mateo y Alcolea; y al visitante Isaac. Goles: 1-0, Del Cueto (m. 05). 2-0, Nacho Poveda (m. 16). Incidencias: 2.500 espectadores en Los Arcos. Presencia de aficionados heliopolitanos en las gradas.

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