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Un ascensor para Jonathan

María Dolores Márquez lleva cada mañana a su hijo Jonathan, de seis años, al colegio Vicente Aleixandre de La Algaba. Pero desde hace meses su hijo, con espina bífida y en silla de ruedas, tiene una dificultad añadida para ir a clase: no se puede usar el ascensor, al que le falta un permiso de Industria. Foto: Javier Cuesta

el 15 sep 2009 / 21:10 h.

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María Dolores Márquez lleva cada mañana a su hijo Jonathan, de seis años, al colegio Vicente Aleixandre de La Algaba. Pero desde hace meses su hijo, con espina bífida y en silla de ruedas, tiene una dificultad añadida para ir a clase: no se puede usar el ascensor, al que le falta un permiso de Industria.

"Desde que en septiembre empezara el curso llevo esperando un ascensor para mi niño que, cuatro meses después, está ya hecho pero que no se puede utilizar porque le falta el visado de Industria", explica indignada María Dolores.

Jonathan va a primer curso de primaria y la situación de su aula, que estaba en la primera planta, le dificultaba el acceso. "A partir de que esta historia se diera a conocer las cosas han cambiado. Desde el pasado jueves Jonathan está en una clase en la planta de abajo", comenta la joven madre de 25 años. Y es que, harta de dimes y diretes entre el centro y la Delegación Provincial de Educación sobre la puesta en funcionamiento del tan necesitado ascensor, María Dolores, acompañada por otras madres del colegio, se agolparon hace una semana ante la entrada de éste para protestar por los retrasos. "Fue la propia Delegación, inmediatamente después de que nos concentráramos, la que me llamó para decirme que ya habían dado orden de que se cambiara a mi hijo de planta mientras se arreglaba lo del ascensor. Y así se hizo", agrega la madre satisfecha. "De un día para otro mi niño ya estaba abajo, con lo fácil que era y con lo que me ha costado que se consiguiera", explica.

El pequeño cuenta con monitores en el Aleixandre, pero no lo bajaban al recreo. "Tenía que venir yo misma y bajar a Jonathan al patio para que jugara con los demás niños, porque no lo hacían", prosigue la joven entre sollozos. "Es muy injusto lo que le está pasando", asevera.

A pesar de que el niño ya está en la planta baja del colegio, María Dolores reconoce que esta medida es "sólo un parche", por lo que no ha desistido ni un segundo en sus reivindicaciones. Hoy mismo, y después de dejar a Jonathan en el colegio, se dirigirá a la Delegación de Educación de Sevilla junto con otras madres para hacerle llegar sus protestas al delegado, José Jaime Mougán. "La construcción del ascensor está aprobada desde 2007. Empezaron con las obras cuando ya había comenzado el curso y con los niños dentro. Si lo que falta es el visto bueno de Industria, ¿entonces a qué están esperando?", exclama.

El Ayuntamiento de La Algaba ha apoyado a la familia del pequeño en todo momento. Incluso ha puesto a disposición de las madres un autobús para que las lleve hasta Educación, un viaje en el que estarán también acompañadas por el alcalde de la localidad, José Luis Vega (IU). María Dolores espera que el delegado atienda a sus peticiones y ponga fin a este calvario que dura ya varios meses. La joven ha tenido que dejar de trabajar para poder atender al pequeño mientras que está en el colegio y ya no puede más. "Estoy de los nervios, porque no estoy tranquila dejando a mi hijo así en el centro", solloza resignada.

Según fuentes del Ayuntamiento algabeño la respuesta de Industria no debe tardar, aunque la luchadora madre afirma estar oyendo lo mismo desde hace meses. "Deberían haber estado eliminadas todas las barreras. No es sólo mi causa, sino la de todos", puntualiza.

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