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Un autobús 'blindado'

Rachas de viento de hasta 80 kilómetros por hora y cuatro toneladas de madera. El autobús al que le cayó un árbol el pasado día 12 resistió, evitando una catástrofe casi cantada, gracias a las medidas de seguridad introducidas este año por Tussam en sus vehículos. Foto: G.B.

el 15 sep 2009 / 17:08 h.

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Rachas de viento de hasta 80 kilómetros por hora y cuatro toneladas de madera. El autobús al que le cayó un árbol el pasado día 12 resistió, evitando una catástrofe casi cantada, gracias a las medidas de seguridad introducidas este año por Tussam en sus vehículos.

Sucedió sobre las 8.50 horas en la céntrica Plaza del Duque. La caída de un árbol -una grevillea robusta o roble australiano- de cuatro toneladas sobre un autobús urbano de Tussam dejó cuatro heridos leves, el conductor y tres viajeros. Todos los testigos aseguraron que fue un "milagro" que los daños no fuesen mucho mayores, pero lo cierto es que los nuevos autobuses de gas natural de Tussam están preparados para soportar accidentes de este y de otros tipos. Ni el techo aplastó a los viajeros ni el gas provocó una explosión o incendio. No obstante, los Bomberos actuaron rápidamente para controlar la situación.

Seguridad. La estructura de la carrocería de estos vehículos está reforzada para que cumpla con el reglamento 66, que garantiza la seguridad antivuelco. Precisamente este sistema para evitar el vuelco no es obligatorio en los autobuses urbanos (sí en los interurbanos), pero Tussam lo ha instalado para que la cabina o estructura que cobija a los viajeros sea más fuerte, según comentó el director de mantenimiento de la flota, Manuel Rosendo.

Por otro lado, las unidades adquiridas este año por Tussam disponen de un sistema automático de extinción de incendio, por lo que los depósitos de gas tienen tres mecanismos de seguridad añadidos, según Rosendo. Por un lado, los depósitos no suministran gas al motor mientras éste no esté funcionando, por lo que si el motor tuviera un problema y se parase, el suministro de gas se cortaría de forma automática.

En caso de fuga de gas en alguna de sus tuberías, el depósito -gracias a unos sensores- deja de suministrar gas y, al tiempo, cada depósito dispone de válvulas para que en el caso de un impacto el gas se evacue a la atmósfera sin explosión. Esto fue lo que ocurrió en el accidente del pasado día 12.

De los seis depósitos de gas que tenía el autobús, el golpe del árbol hizo que sólo se rompiera uno. Se activó el sistema de seguridad, se abrieron las válvulas y el gas salió de forma controlada hacia arriba. El gas natural pesa menos que el aire y en caso de que se libere su tendencia natural es la de subir, por lo que no afecta a las personas, algo que no ocurre con los sistemas que utilizan gas butano o propano.

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