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Un autónomo peregrino por la N-IV

Hace un año, Manuel Romero, un autónomo dedicado a la construcción de 49 años, facturaba tres millones de euros y daba empleo a casi medio centenar de trabajadores. Ayer, al atardecer, buscaba refugio en la Venta El Paisano, en los aledaños de la N-IV, para pasar la noche.

el 16 sep 2009 / 06:57 h.

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Hace un año, Manuel Romero, un autónomo dedicado a la construcción de 49 años, facturaba tres millones de euros y daba empleo a casi medio centenar de trabajadores. Ayer, al atardecer, buscaba refugio en la Venta El Paisano, en los aledaños de la N-IV, para pasar la noche. Manuel está cumpliendo en la provincia de Sevilla el primer tramo de su peregrinaje a La Moncloa, a donde se dirige para pedir una solución al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, "al desamparo de los autónomos".

"Yo no soy tan tonto como para pensar que Zapatero me va a quitar la deuda", dice para prevenirse contra el que piense que la gesta de recorrer a pie 650 kilómetros persigue solventar un asunto personal. "Lo hago por mí", se confiesa, "porque no tengo ni para comer, pero de paso lucho por todos los autónomos".

Su caso puede parecer anecdótico, pero es paradigmático y representa bien el perfil de sus colegas: tiene un pago aplazado pendiente con Hacienda y la Seguridad Social de 73.000 euros, pero a su empresa, Construcciones Manuel Romero, le deben 88.000 euros. Su último trabajo fue unas obras para el Instituto de Viviendas de las Fuerzas Armadas en La Línea de la Concepción (Cádiz), "dependiente del Gobierno" que le adeuda 35.000 euros. "Si no me pagan, ¿cómo pago yo?", se queja.

Este autónomo de Chiclana (Cádiz) nacido en Medina-Sidonia camina ahora por la N-IV con un móvil de tarjeta, pues también la compañía telefónica lo asedia con los recibos. "Lo que pediré si se reúne conmigo es una solución para los autónomos, que representamos el 70% de la economía y parece que sólo servimos para pagar impuestos", dice. Pasito a pasito, con sombrero de paja, mochila y bastón, hoy, quinto día de peregrinación, llega a Los Palacios y Villafranca. Aún le quedan 570 Kilómetros para llegar a Madrid. Allí espera llegar en septiembre.

"Algunos se creen que estoy loco, pero si me quedaba en casa sí que me iba a volver loco", cuenta Manuel, que esperó "un milagro hasta el 31 de julio". Como no llegó, convenció a su mujer y a su hija, de 17 años, para emprender esta marcha.

Las cuestas están matando a un hombre que nunca ha hecho deporte. Pero hay impulsos en la carretera que lo animan a cada rato: "Lo que más agradezco son los bocinazos de los camioneros".

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