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Un 'banco' de conocimiento en las Tres Mil

Lorena entiende de música y Antonio practica el kárate. Durante esta semana han intercambiado sus conocimientos. El resto de sus compañeros del instituto Domínguez Ortiz también lo ha hecho, cada uno con las materias que domina, gracias al Banco Común de Conocimientos que ha creado el centro.

el 16 sep 2009 / 00:15 h.

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Lorena entiende de música y Antonio practica el kárate. Durante esta semana han intercambiado sus conocimientos. El resto de sus compañeros del instituto Domínguez Ortiz también lo ha hecho, cada uno con las materias que domina, gracias al Banco Común de Conocimientos que ha creado el centro.

"Yo quiero saber más sobre artes marciales". "Yo puedo enseñar maquillaje". "Yo, inglés". "A mí se me da bien la mecánica"... Los alumnos del instituto de secundaria Domínguez Ortiz -en el corazón de las Tres Mil- quieren aprender, aunque durante años se han enfrentado a planes educativos "aburridos" y clases "desesperantes", se lamentan algunos de ellos. Por eso, también quieren enseñar, aunque "de una forma más atractiva y práctica". Esta semana lo han conseguido. Han revolucionado el concepto de la educación. "Le han dado la vuelta en una experiencia muy emocionante que ha tenido más éxito del esperado", relataba ayer el director del centro Juan José Muñoz.

No es para menos. Durante cinco días los jóvenes se han convertido en "alumnos ejemplares y en profesores decididos" gracias a una iniciativa pionera en la educación sevillana que llega a este instituto de manos de dos colectivos de artistas: el sevillano Zemos 98 y el catalán Platoniq. "Lo que hemos hecho es crear un Banco Común de Conocimientos", apuntaba uno de los promotores de la iniciativa. Es decir, han analizado qué es lo que saben los alumnos y qué les gustaría aprender. Para ello se han valido de papeles de colores que, durante esta semana, han cubierto las paredes del centro. En los verdes, los chicos escribían aquellas cosas que se les daban bien hacer, que podían enseñar a otros; y en los rosas, sus inquietudes, lo que quieren aprender. Luego los han agrupado por temas y, coordinados por un grupo de alumnos, se han organizado clases prácticas. El resultado ha sido una jornada escolar -la de ayer- "única y sin precedentes" en la que los jóvenes han lucido una "actitud ejemplar", atentos y comprometidos con las inusuales lecciones. La ocasión lo requería.

Era la primera vez que Lorena, de tercero de ESO, ponía su voz a un documental -en el que no faltaron las notas de humor de la joven-; que Cristian, de cuarto, vivía en primera persona y con un campeón de Andalucía una pelea de kárate como las que ha visto "mil veces en la tele", o que Antonio, de segundo de Bachillerato, hacía las veces de coordinador de sus propios compañeros extrayendo conclusiones como la siguiente: "Si las iniciativas ordinarias no tienen resultados en barrios como éste, hay que probar con cosas nuevas". También era la primera vez que asistían a una divertida clase de Matemáticas con ejemplos tomados del baloncesto o que uno de los alumnos le enseñaba a su profesora cómo arreglar el motor de la moto.

Y si de apuestas novedosas se trataba, también era la primera vez que el centro abría sus puertas al barrio. El jueves, los alumnos llevaron la iniciativa a los vecinos del Polígono Sur que en el escenario del mercadillo del barrio fueron exponiendo lo que querían aprender o lo que podían enseñar. Precisamente a enseñar es lo que ha aprendido el profesorado. "Hemos tenido que esforzarnos en hacer más atractivas las materias" explica el director. En vista del éxito logrado, el proyecto "no será una actividad aislada, sino que se intentará aplicar la dinámica al resto del curso". Será una de las fórmulas para lograr que estos jóvenes no abandonen la enseñanza y logren sueños como el de Antonio, que quiere estudiar Trabajo Social y "por qué no" Arte Dramático, o el de muchos otros que aún no saben qué carrera elegir.

A pesar del sonido del timbre que marca el fin de las clases, el instituto, por primera vez, continuaba repleto de jóvenes atentos a sus mejores lecciones.

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