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Un bar, condenado a pagar 9.000 euros por las molestias de sus veladores

Un bar de Sevilla ha sido condenado a indemnizar en 9.000 euros a una familia afectada por sus ruidos, en una sentencia que además le prohíbe instalar más veladores en la calle, vender bebidas a través de la ventana y colocar máquinas expendedoras de regalos infantiles.

el 15 sep 2009 / 19:27 h.

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Un bar de Sevilla ha sido condenado a indemnizar en 9.000 euros a una familia afectada por sus ruidos, en una sentencia que además le prohíbe instalar más veladores en la calle, vender bebidas a través de la ventana y colocar máquinas expendedoras de regalos infantiles.

El juzgado de primera instancia 25 de Sevilla, en una sentencia a la que ha tenido acceso Efe, se basa en el peritaje aportado por los afectados y dice que los ruidos procedentes del bar "superan los límites máximos permitidos de entre 19,5 y 20,3 decibelios, con presencia de ruido impulsivo, lo que supone un nivel intolerable y no compatible con el descanso ni la actividad normal de una vivienda".

El bar, situado en el barrio de la Macarena, ha causado durante años "un perjuicio persistente a los habitantes de la vivienda", en especial a uno de los ocupantes, que padece "trastorno de adaptación, con reacción mixta de ansiedad y depresión, que interfiere de forma grave en su vida familiar y sus relaciones interpersonales".

La familia, que ocupa la vivienda de la planta baja, sufría junto a la ventana de su salón los ruidos continuos de los clientes del bar que se sentaban en los veladores, además de que el establecimiento expendía a través de la ventana las bebidas y alimentos y había colocado en la calle maquinas expendedoras de regalos.

El hostelero alegó en su defensa que el Ayuntamiento no le ha expedientado nunca y que tenía permiso de la Comunidad de Propietarios, pero la sentencia cita la jurisprudencia nacional y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos para argumentar que estos hechos no impiden que se haya vulnerado el derecho de la familia a la salud y a la intimidad e inviolabilidad del domicilio.

Por ello, la juez considera "proporcionado al daño sufrido" la indemnización de 3.000 euros a cada uno de los habitantes de la vivienda, además de prohibir al bar que instale en la calle "veladores ni otro tipo de mobiliario", así como máquinas recreativas, especialmente en la zona próxima a la vivienda afectada, a la vez que ordenar al hostelero que prohíba a sus clientes el consumo en la calle.

En su sentencia, la juez hace un análisis pormenorizado de la legislación española y europea y concluye que "el muy notable y progresivo crecimiento de la normativa sobre esta materia no necesariamente se traduce en una mayor protección efectiva del particular frente al daño medioambiental que le afecta directamente".

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