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Un bar que reparte suerte

Bar Luis Miguel Barreo (Amate). No busquen aquí refinamientos gourmet, esto es un bar de barrio para la crisis, comida casera, honesta y abundante a buen precio. Para matar el hambre, tapas escala XXL.

el 09 mar 2012 / 13:34 h.

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En este establecimiento, los trabajadores de alrededor y la gente del barrio encuentran tapas abundantes a precios estupendos.

El titular de este artículo se lo debo a mi amigo Jesús Caputto, ese gran embajador de González Byass en Sevilla, que vive para sus queridos vinos además de ser una gran persona, y es que en este bar de "currantes" y gente del barrio hay dentro un despacho de loterías y quinielas. Así que ya saben, pueden salir más que satisfechos con, por ejemplo, su súper San Jacobo y, además del poco gasto en tanta comida, llevarse la posibilidad de ser millonarios.

El bar lo fundaron el padre y el tío del actual propietario, los hermanos Barrero, José y Manolo, fueron de esos españoles que se fueron a buscarse la vida en Alemania por los años sesenta del pasado siglo -ya ven que poco hemos avanzado-, y con los ahorros se vinieron para Sevilla y abrieron este bar en 1972. En el entorno se construyeron pisos para empleados de Tussam, cuando en las grandes empresas institucionales se daban verdaderas ventajas sociales y no EREs. Desde entonces dan de comer a gente del barrio, a trabajadores de las naves cercanas y a todo el que quiera salir bien satisfecho por poco dinero.

El bar es el típico de los setenta, acero inoxidable y azulejos, sillas de plástico y máquinas del millón, no busquemos nada de diseño, esto es barrio y comida casera a buen precio. Aquí te puedes encontrar al currito jugándose media paga en la tragaperras o a uno con chándal atizándose un copazo de orujo de hierbas en la barra, con esas copitas de las del Anís del Mono y el Veterano "es cosa de hombres" (ojú, Bibiana), con la rayita roja para marcar el límite del chupito. Mientras tanto, en una pantalla de plasma de nosecuantas pulgadas, los políticos tratan de venderse la moto unos a otros sin que la gente del local les eche mucha cuenta.

La carta es original, es un folio apaisado, como una hoja de Excel, con sus precios, que te sirve para pedir señalando con un boli. Tiene gracia la advertencia: "Pida la salsa en comanda para mayor rapidez, gracias", y es que hay varias salsas para elegir, así que la piden a la vez que el plato para el churrasco no se enfríe mientras viene el mojo picón o la salsa se roke (sic). La cosa se articula en tapas y platos, aunque hay cosas que sólo se sirven como plato y otras sólo como tapas.

Probamos unas originales berenjenas rellenas de arroz que venían acompañadas por rodajas de tomate natural con bonito y queso fundido, una fuente por 3,50 euros y las espinacas con garbanzos con sus rebanadas de pan frito. Después tres platos estrellas de la casa: Ahorcado de solomillo (5,20 euros), una gigantesca brocheta colgante presentada en espectacular andamiaje de fundición cayendo como espada de Damocles sobre una piscina de patatas fritas caseras. Pero si grande es la brocheta no se pierdan el serranito (3,50 euros), gran filete, manta de jamón serrano, tortilla a la francesa, su pimiento frito y lecho de ensalada verde, ensalada de pasta y patatas fritas. Si todavía tienen hambre, pidan un San Jacobo (4,50 euros), ríanse de los edredones nórdicos, lomo, jamón de York y queso fundido empanado con similar guarnición que el serrano (no me atrevo a llamarlo serranito). La gracia es que tienen San Rafael (3,50 euros), de pollo, y San Marino, de pescado (3,50 euros). Si tienen un hueco aún hay postres a 1 euro.

Esto si que es fast food español, sin colas, sin niña del gorrito y sin muñequitos de plástico, comida de verdad.

La ficha

Propietario: Luis Miguel Barrero.
Dirección: C/ General Luis Alarcón de la Lastra, nº 16, Acc. B. 41006 Sevilla
Teléfono: 954 676 770.
Horario: De 7 a 0.30 horas. Cierra domingo noche.

 

 

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