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Un becario muy avispado

Un joven de 27 años acusado por estafar junto a su padre a dos bancos la friolera de 837.638 euros aseguró ante el juez que desconocía cómo funcionaba la empresa desde la que presuntamente se cometió la estafa porque era un "becario".

el 15 sep 2009 / 04:21 h.

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Un joven de 27 años acusado por estafar junto a su padre a dos bancos la friolera de 837.638 euros aseguró ante el juez que desconocía cómo funcionaba la empresa desde la que presuntamente se cometió la estafa porque era un "becario" dedicado a llevar cafés, ejercer de chófer y hacer fotocopias.

En su comparecencia ante el tribunal, el procesado H.L.A., para quien la Fiscalía reclama cinco años de cárcel y las acusaciones particulares la elevan a seis, sostuvo que él no era capaz de manejar los ordenadores de la empresa mobiliaria de su padre para falsificar facturas.

De hecho, basó su defensa señalado que cuando no ejercía de "chico de los recados" se dedicaba a meter datos en un ordenador sobre clientes para luego enviarles publicidad por correo. Finalmente, añadió que no sabía usar el escáner ni proceder a las gestiones internas de la empresa.

El Fiscal, sin embargo, afirma que el hijo del acusado "escaneó las firmas y sellos auténticos" de 17 consistorios a partir de la obtención de documentación verdadera que mantenía en su poder con anterioridad. Por este método, consiguió que el banco le anticipase los importes de facturas supuestamente presentadas por los Ayuntamientos gaditanos de Cortes de la Frontera y Castellar de la Frontera, los sevillanos de Alanís, Algámitas, Pruna, Morón de la Frontera, Santiponce, Mairena del Alcor y Las Cabezas de San Juan, los malagueños de Arriate y Villanueva de Algaidas, y los onubenses de Cortegana y de las Mancomunidades de Lepe-Isla Cristina y de la Sierra Occidental.

"Yo hacía una especie de prácticas, no tenía ninguna responsabilidad", aseguró, en cambio, el sujeto, quien agregó que "no tenía ni idea de lo que pasaba por allí". "Yo lo único que hacía con las facturas de venta de muebles era meter los datos en un ordenador", se ha defendido el joven. Los abogados de El Monte y La General, las dos entidades presuntamente estafadas, han ironizado con el testimonio señalando que el acusado era "un becario muy avanzado" porque cuando cerró la empresa de su padre montó una propia también dedicada a la venta de muebles de oficina.

El padre del acusado, J.M.L.R., también imputado, no asistió al juicio ni se prevé que lo haga en los próximos dos días porque ha sufrido un infarto cerebral y padece una depresión severa, según certificó un médico. De modo que sólo se enjuiciará al becario.

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