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Un Belén de altas torres

Un nacimiento recoge réplicas de todo el patrimonio ecijano

el 18 dic 2011 / 20:47 h.

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El Belén ecijano recrea edificios históricos como el Palacio de Peñaflor

Uno de los tres Reyes Magos se acerca a la plaza del Salón por la calle Aguabajo; otro pasa ante la iglesia del Carmen y el tercero deja atrás la de San Juan. San José y la Virgen María están pasando por delante del palacio de Peñaflor, los balcones largos, antes de refugiarse bajo la portada de Santa María. El arco de esta iglesia ecijana es el portal de Belén de un nacimiento muy astigitano, en el que los paisajes hebreos han sido sustituidos por las torres de Écija, sus céntricos miradores y el emblemático palacio de Peñaflor, que luce mejor aspecto en su réplica en miniatura que en la realidad. Las fuentes que no pueden faltar en ningún belén que se precie son las de la calle Aguabajo y la de Colón.


Todo se puede ver, hasta la víspera de Reyes, en el Centro Comercial N 4. Es la obra de Julián Núñez Escamilla, un maestro del colegio del Carmen al que le queda poco más de un año para jubilarse y que ha invertido la friolera de 15 años "y horas de trabajo" en reunir esta réplica de la Écija monumental plagada de personajes de la Navidad. "Empezó como una idea para la hermandad de la Piedad", dice el artista. La portada de la iglesia de la Merced, sede de esta cofradía, también está plasmada con exquisito detallismo, hasta el azulejo que recuerda que cumplió cinco siglos. Ahora, el ecijanísimo Belén se exhibe a beneficio de la Asociación de Padres de Niños con Cáncer de Andalucía (Andex), para la que se pide un donativo a los visitantes.


El paisaje está calcado y el visitante se puede entretener en buscar este o aquel detalle, en reconocer una fachada o una torre o, simplemente, en admirar el concienzudo trabajo de Núñez. También, si quiere, en buscar la parte del patrimonio que falta. "No están el palacio de Benamejí ni el Ayuntamiento, pero este último por falta de espacio", dice Núñez, que chiva que la casa consistorial está debajo de la tarima.


Pero lo que no está no se echa en falta, porque están las emblemáticas torres, incluidas las Gemelas, los miradores de Peñaflor y Benamejí enfrentados y hasta el primer entarimado que tuvo la plaza del Salón, hoy desparecido; está el muro de la iglesia de Santa Cruz con sus gatos encaramados y hay un ángel que anuncia la Navidad asomado a la portada de la Merced. Y también hay detalles como una jaula con un perdigón que fue habitual en el mirador de Peñaflor.


Hay torres que tienen 300 piezas y mucha minuciosidad, tanto como para que la portada de los balcones largos parezca de mármol. Sin embargo, Núñez casi se disculpa cuando señala lo que falta o lo que no está clavado, como la fuente de Colón.


Un trabajo de chinos, y de años, que el veterano profesor quiere que termine siendo una exposición itinerante que, como en estas fiestas en el centro comercial, pueda ser visitada en diferentes lugares y que sirva para recaudar fondos para una buena causa. En el centro ya andan pensando en buscarle un nuevo sitio al Belén ecijano para cuando terminen las fiestas, para seguir enseñándolo a visitantes y clientes.

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