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Un Betis pésimo cae eliminado tras empatar a cero con el Mallorca

El Betis se despidió anoche de la Copa del Rey tras una lamentable eliminatoria ante el Mallorca en la que se ha mostrado como un equipo a la deriva y sin patrón de juego.

el 15 sep 2009 / 21:52 h.

El Betis se despidió anoche de la Copa del Rey tras una lamentable eliminatoria ante el Mallorca en la que se ha mostrado como un equipo a la deriva y sin patrón de juego. La pésima imagen que muestran desde hace tiempo los de Chaparro le puede costar el puesto al entrenador, que no da con la tecla.

Los malos síntomas que desde hace demasiadas semanas viene mostrando este Betis quedaron ayer completamente corroborados ante el Mallorca. A los verdiblancos, esta vez, no se les puede achacar falta de actitud, pues los jugadores se dejaron sobre el campo lo que llevan dentro, aunque hoy por hoy eso es tan poco que no les dio ni para inquietar a un rival que hace una semana estaba casi desahuciado... justo hasta que se cruzó este triste Betis en su camino.

Tiene la Copa un sabor especial, claro que sí, sobre todo cuando se vislubra una semifinal en el horizonte cercano, a solo un gol de distancia. De ahí el hormigueo en el estómago con el que los béticos acudieron al Ruiz de Lopera, esperanzados en que su imprevisible Betis resucitara como tantas veces ha hecho cuando peor pintaba la cosa. Aunque todas las esperanzas comenzaron a diluirse muy pronto, en cuanto el balón echó a rodar y se vio claro que a este equipo se le ha olvidado jugar al fútbol y estuvo toda la primera parte a merced de un paria como el Mallorca.

Para la ocasión, Paco Chaparro, que se volvía a jugar el puesto en el envite después de la desastrosa racha liguera que atraviesa el equipo -4 de 24-, echó mano del chileno Mark González, que no jugaba con el Betis desde hace casi cuatro meses en Villarreal y aún está lejísimos de su forma ideal. Ayer, de hecho, su presencia fue solo testimonial. Junto a Mark dispuso el técnico bético a su mejor once posible, con la novedad de última hora de Monzón por Fernando Vega, que ayer estuvo todo el día en vigilia, desde las seis de la mañana hasta media tarde, cuando su señora dio a luz en un hospital cercano. Pero no hubo manera, ni con el once de gala ni con que hubieran jugado trece: fue el equipo balear el que llevó el mando y creó las mejores ocasiones de gol ante la meta rival, en especial una de Varela a la que respondió Ricardo con un paradón (37') que evitó la sentencia.

sin timón. Mehmet Aurelio y Emana llevan tiempo desaparecidos, Monzón volvió a mostrar sus limitaciones, que son muchas, como las de Rivas, que sufrió un quinario ante el rústico Webó, y Arzu nunca fue de echarse el equipo a sus espaldas. En la primera parte sólo hubo que registrar una ocasión de gol para el Betis, la que creó de la nada Sergio García tras un gran control y mandó a las nubes Emana. El Mallorca tuvo cuatro y casi media docena de córners. La afición bética despidió con pitos a su equipo. Lo normal en estos casos.

La segunda transcurrió por los mismos derroteros: empezó y acabó con sendos paradones de Ricardo ante Trejo (59') y Cleber Santana (93'), mientras los béticos no daban una derechas y se iban consumiendo en su falta de ideas y de capacidad para romper las bien organizadas líneas enemigas. Sergio García era el único que inquietaba entre la zaga rival, pero dos ocasiones que se le presentaron las mandó al limbo (61'y 81'), así que los minutos fueron pasando y el Betis se iba despidiendo de la Copa lentamente, entre la desilusión de una hinchada que trató de llevar en volandas a los suyos durante un buen rato -al comienzo de la segunda parte- antes de acabar desistiendo, y el dolor que les daba a esos mismos béticos de ver cómo se ha roto en pedazos ese proyecto de equipo que había hace unos meses. Mal asunto.

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