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Un billete de ida ¿y vuelta?

La nueva fuga de cerebros atrapa a jóvenes universitarios y de FPO

el 05 feb 2011 / 19:00 h.

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Parte del grupo en el aeropuerto de San Pablo momentos antes de tomar el vuelo.

Desempleados de entre 25 y 30 años, con formación universitaria y que en muchos casos buscan su primer empleo, es el perfil mayoritario del grupo de 200 jóvenes andaluces que integran la tercera edición del llamado proyecto Hércules.


"Vine hace tres años a España desde Nicaragua por amor y ahora me marcho porque llevo más de un año en el paro". Aldo, de 27 años, forma parte del grupo de seleccionados que partió rumbo a Florencia, donde durante 14 semanas podrá completar su formación con la realización de prácticas profesionales en empresas. Hace unos meses que este joven nicaragüense terminó un curso de edición y montaje de imagen. Para solicitar una beca Hércules es necesario haber realizado un curso de formación profesional para el empleo o de FPO en los últimos cinco años. Belén, su novia, afirma con voz acongojada que "va a ser una experiencia muy positiva, aunque le voy a echar de menos".


El programa, que está dirigido a demandantes de empleo, ha recibido más de 1.300 solicitudes en toda Andalucía.


Blanca Hoyos, sevillana de 23 años, también viaja a Florencia. La joven hizo un curso de diseño gráfico y autoedición. Entusiasmada, aseguraba que "hoy en día aquí no hay nada, he trabajado como fotógrafa en una revista pero lo hacía como freelance, lo que yo busco ahora es un trabajo estable".


El objetivo prioritario es que los jóvenes aprendan un idioma y conozcan las diferentes formas de trabajo que se dan en los países de destino: Alemania, Francia, Irlanda, Italia, Polonia, Reino Unido, República Checa, Finlandia, Austria y Portugal. Algunos repiten experiencia en cuanto a vivir en el extranjero, como es el caso de María Belén García, licenciada en Humanidades. Hace menos de un año regresó de Roma: "Llevo toda mi vida en desempleo, así que me fui a Italia por mi cuenta a trabajar en la hostelería. Acabo de aprobar las oposiciones de secundaria y estoy en la bolsa de empleo, pero no creo que me llamen este año, por eso me marcho otra vez".Las becas, que están subvencionadas por el Organismo Autónomo de Programas Educativos Europeos y por la Consejería de Empleo, cubren los gastos de transporte, estancia, formación lingüística y manutención, que varían en función del país de destino. A este respecto Guadalupe Quesada, una de las jóvenes becadas, recalca que reciben "poco dinero, 375 euros, para los tres meses, aunque tenemos cubierto el transporte y el alojamiento". No obstante ella se siente muy afortunada. "Ni sé el tiempo que llevo desempleada, terminé periodismo y no he encontrado trabajo. También soy profesora de español, así que quizás pueda dar clases", augura.Una vez finalizado el periodo de prácticas, los estudiantes reciben un diploma acreditativo, además de un certificado expedido por las empresas donde han realizado las prácticas.

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