Cofradías

Un bodegón cofradiero

La sevillana Nuria Barrera apuesta por una miscelánea de imágenes sensoriales para plasmar su “particular pregón” en un cartel de Semana Santa en el que por primera vez aparece la Paz

el 09 feb 2013 / 12:12 h.

Una jarra de azahar, una medalla, una naveta, un botijo de agua, un canasto, una corneta, el sudario de la Soledad de San Lorenzo... Son algunos de los elementos que integran el extraordinario bodegón cofradiero que ha pintado Nuria Barrera Bellido para anunciar la Semana Santa de 2013 y que el Consejo de Cofradías presentó ayer en la sede de la Caja Rural del Sur de Sevilla. Los pinceles de la artista sevillana (Carmona, 1972) han recogido al detalle la sinfonía de sentimientos que florecen al llegar el Domingo de Ramos.

Todo tiene un porqué. Desde el luminoso palio de la Virgen de la Paz -dolorosa que debuta en la cartelería oficial del Consejo- hasta el cirial que alumbra la parte superior. Además están representados todos los colectivos de las cofradías. Precisamente, su autora dio debida cuenta de lo que evoca cada imagen en una emotiva descripción que obtuvo una gran ovación del público.

Según explicó aquella niña que anotaba las cofradías que veía en el programa de mano Gota a gota, su cartel ofrece un recorrido de "la luz y la alegría" del primer palio, el blanco de La Paz que aparece en un ángulo superior saliendo de la iglesia, al sudario [también blanco] de la Soledad de San Lorenzo, "que sufre la ausencia del Hijo". Es el alfa y la omega, "el principio y el fin", con el permiso de la Resurrección, de la Semana Santa según Sevilla.

En la parte inferior de la obra, se reproduce parte del canasto del paso de la Soledad de San Lorenzo, con sus azucenas blancas como "símbolo de la pureza de María", y con la leyenda "Semana Santa 2013" impresa. Es aquí cuando Barrera echa mano del esquema del clásico bodegón para exponer distintos objetos de su "particular pregón". Así, en lugar del habitual cesto de frutas y los jarrones de metal emergen sobre el paso distintos objetos cofrades que apelan a los sentidos, como una corneta de la Centuria Macarena con "su sonido de esperanza", un canasto de la Amargura como "el orden del trabajo de la cofradía y del cuerpo de nazarenos", el sabor del búcaro "que da de beber al costalero", el olor del incienso con la naveta de la Mortaja y "la fragancia del olor del azahar" de una de jarra del palio de "la Madre y Maestra [Virgen de la Concepción del Silencio]", así como "el tacto maternal" del cordón de hermano de la Macarena, corporación a la que pertenece esta licenciada en Restauración y Conservación de Obras de Arte por la Facultad de Santa Isabel de Hungría, desde ayer además segunda mujer cartelista de la Semana Mayor.

Sobre la escena se alza un cirial del Cachorro, "luz de Sevilla y de Triana", pues la vela encendida sirve de "i" para la palabra "Sevilla" que corona todo el cartel. Para que no falte de nada, también hay un guiño al Año de la Fe promulgado por Benedicto XVI y que esta ciudad vivirá de manera especial el próximo domingo con la celebración del Magno Viacrucis. Está presente en la naveta de la Mortaja, con una forma similar a la velas del barco-logo del Año de la Fe.

La apuesta de Nuria Barrera por un cartel donde convergen distintas imágenes reaviva el debate abierto hace unos días con la presentación de otra pintura: la del Magno Viacrucis, obra de Daniel Puch, también cartelista de la Semana Santa de 2003. Puch eligió un único motivo -primer plano del Gran Poder- frente a lo que denominó "platos combinados", y cuyo máximo exponente podría ser la obra de Barrera.

Al margen del debate que se suscitó en la calle y en las redes sociales, el acto de presentación contó con dos notas destacadas. De un lado, la mención que hizo el máximo responsable de Caja Rural del Sur a Adolfo Arenas, dimitido presidente del Consejo; y el mini pregón que le tocó dar al delegado del Martes Santo, Francisco Javier Gómez, quien echó mano del pasaje de Jesús en casa de Marta y María para dejar claro que "no hay contradicción sino complementariedad" en las hermandades que se preocupan tanto de su patrimonio artístico como de hacer obras sociales.

Al finalizar el acto, las primeras impresiones fueron bastante buenas. El pregonero de la Semana Santa, Francisco Javier Segura, que se quedó sin sitio, lo bautizó como "el cartel de los sentidos", y el presidente del Consejo, Carlos Bourrelier, se remitió al "gran aplauso" que sonó al destapar "este gran cartel que recoge toda la esencia de Sevilla".


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