Deportes

Un brote de orgullo del filial, determinante en la resolución

Con un 4-3-1-2 sobre el césped y Marc Valiente y Cordero en la suplencia, el Sevilla Atlético decidió desplegar un arsenal ofensivo de centímetros. Pouga y Fali ejercieron de referencias en ataque y el filial fue capaz de arañar un punto ante un rival, Las Palmas, que opositó en la Ciudad Deportiva a su candidatura a la agonía hasta el final de la temporada regular.

el 16 sep 2009 / 00:00 h.

Con un 4-3-1-2 sobre el césped y Marc Valiente y Cordero en la suplencia, el Sevilla Atlético decidió desplegar un arsenal ofensivo de centímetros. Pouga y Fali ejercieron de referencias en ataque y el filial fue capaz de arañar un punto ante un rival, Las Palmas, que opositó en la Ciudad Deportiva a su candidatura a la agonía hasta el final de la temporada regular.

En los primeros compases, el B trató de secar la resistencia insular, encarnada en la figura de Siro Darino, con balones aéreos. Con un trivote en la medular y Javi Barranco de interior diestro accidental, el conjunto hispalense notó en exceso la ausencia de un cerebro, ya que Cabral, sumiso en el plano táctico, carece de ingenio creativo. El incisivo Armenteros, con un potente zurdazo, firmó el primer aviso sobre el arco de Santamaría, que desvió a córner. El once de Fermín Galeote cumplía su primer compromiso luciendo el papel de juez y su sentencia fue, sin duda, demoledora para el reo.

Las Palmas, con el motor gripado, anotó el 0-1 en una acción a balón parado, la cruz de un filial que se desploma en cada balón que surca los dominios de su meta. Nauzet Alemán cruzó el esférico a un Ruyales que adquirió protagonismo en una chilena de Darino dentro del área. Replicaron Fali y José Carlos, aunque con su ya clásica bisoñez de adolescente rebelde.

Orgullo. Tras el descanso, Pouga, condenado al ostracismo en los últimos meses, generó un mapa diferente con el 1-1, que nació tras una sensacional combinación entre Fali y Armenteros. El filial aceptó el reto y se lanzó hacia la trinchera. Galeote se despojó de complejos y reclutó a Cordero y Marc Valiente tras el 1-2, obra de Juanpa. El lebrijano es un arquitecto con galones y el ex del Barça ha crecido a la velocidad de la luz.

El filial, cansado de ser el invitado a su propia fiesta, se lanzó sin demora a por el empate, cotizado al alza en las quinielas de la zona peligrosa. Pudo empatar José Carlos, aunque Santamaría escupió el cuero sobre la hierba. Y la insistencia local fue el preámbulo del premio final. Redondo se unió al ataque a balón parado y selló el empate con el alma. Digno episodio de coraje.

  • 1