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Un cambio exigido a gritos en Nervión

El 2-6 ante el Real Madrid confirma el fin de un ciclo. Muchos jugadores que han llegado en esta etapa de reconversión no dan el nivel exigido por un club y una afición que aspira a estar entre los cuatro mejores. 

el 08 may 2011 / 21:06 h.

Manzano, a pie de campo.

Ni siquiera la lucha por el quinto puesto da alegrías al Sevilla en una temporada difícil que pone de manifiesto muchas cosas. La principal es que urge un cambio que ya se pide a gritos. Un cambio a todos los niveles... deportivos, pues la afición, en su inmensa mayoría, sigue respaldando al presidente, José María del Nido, y a Monchi, subdirector general deportivo del club. El sonrojo sufrido ante el Real Madrid señaló directamente a Gregorio Manzano -cuya dimisión exigió un amplio sector del estadio- y a muchos jugadores, pese al encomiable apoyo incondicional que la afición tributó al equipo mientras el balón estaba en juego.

El Sevilla hizo frente al Madrid -Mourinho sacó prácticamente a su once de gala, salvo los sancionados Carvalho y Di María- con una formación plagada de ausencias (Navas, Perotti, Rakitic, Cáceres, Alexis) que, para colmo, se vio aún más mermada con la lesión de Fernando Navarro. Pese a ello, la imagen de los futbolistas que aspiran a ser titulares fue decepcionante, tanto por su rendimiento individual como colectivo, del cual tiene mucha culpa Manzano.

Aunque los mimbres eran los que eran, el Sevilla fue una sombra de sí mismo. Encajó seis goles y pudo recibir varios más. El fondo de armario, el concepto de "gran plantilla" tantas veces defendido por el club, quedó más que en entredicho. Y jugadores como Acosta, Cigarini o Koné ni tan siquiera cuentan.

El Sevilla nunca sufrió una derrota tan dura en casa. Pero quizá, más que lo abultado de la misma, a la afición y al propio club le ha dolido la penosa imagen ofrecida. Nada que ver con la de ese equipo que hasta hace poco luchaba por títulos o por clasificarse para la Champions. Esta temporada, la batalla por quedar entre los cuatro primeros comenzó a perderse hace tiempo.

El propio club admite que vive un proceso de reconversión. No le falta razón a Monchi cuando valora el hecho de que el equipo pelee títulos estando inmerso en dicho proceso. Lo dijo hace no mucho, pero su afirmación está más próxima al pasado que al presente. Hace un año, el Sevilla conquistó la Copa del Rey y accedió a la ronda previa de la Champions; esta temporada no hay nada de eso. Aquéllas han sido las últimas alegrías, junto a la clasificación para la Liga de Campeones con Manolo Jiménez en la campaña 2008/09, desde el final de la era Juande Ramos.

LO QUE SE FUE Y LO QUE HAY. Muchos han sido los futbolistas de calidad que se han marchado y contados los que han llegado desde entonces. Esta temporada se ha ido Luis Fabiano y otros como Kanouté, Palop, Drago o Renato pueden hacer lo mismo en breve. Su legado ha sido excepcional y no debe olvidarse nunca. La preocupación nace al comprobar que muchos de los jugadores que han llegado para seguir luchando por estar arriba no sirven para un proyecto tan ambicioso como viene defendiendo el club.

Hablar del fin de un ciclo debe tomarse con naturalidad y, al mismo tiempo, como una motivación para confeccionar un plantel que llegue a luchar por cotas altas. El problema es que en la plantilla no hay ese nivel que se dice, y la prueba se vio el sábado. Además, el banquillo tampoco ha estado siempre a la altura de las circunstancias. Jiménez y Álvarez se fueron por la puerta de atrás y Manzano seguirá sus pasos. La afición se ha cansado de esperar resultados. Pese a todo, Del Nido está ilusionado con el proyecto 2011/12. Un proyecto con el que el club se juega mucho.

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