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Un canto de alabanza a María

Monseñor Asenjo llenó de honores a la Virgen en una homilía marcada por su fuerte compromiso social

el 15 ago 2011 / 13:22 h.

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La mañana del Día de la Virgen encuentra un nuevo sentido en el interior de la Catedral cuando cesa el racheo de los costaleros. Es la hora del encuentro más personal con la patrona bajo el rezo íntimo de la celebración de la Misa Estacional ante el palio de tumbilla. Este año con doble protagonista pues, junto a monseñor Asenjo -que presidió la celebración- se situaba en un segundo plano su auxiliar, Santiago Gómez Sierra, de estreno en la liturgia del 15 de agosto sevillano.

Como en un epílogo de la procesión, la ciudad respondió masivamente. Minutos antes de que se iniciara la eucaristía se antojaba complicado encontrar un hueco entre las miles de sillas dispuestas en el templo. Familias enteras decididas a continuar con el rito de cada año, personas mayores apostadas desde tempranas horas, todavía con el sol oculto en la noche, a la espera de poder ver a la Virgen y, por supuesto, esa combinación del turista y el extraño que, cámara en ristre, se refugiaba del calor ajeno a la celebración litúrgica.

En su intervención, el obispo llenó de alabanzas a María en el día de su Asunción. Fue una homilía cercana, más de lo habitual, en la que Asenjo glosó la devoción a la Virgen de los Reyes y el vínculo histórico, artístico y cultural con la solemnidad del 15 de agosto. "El dogma de la Asunción está estrechamente ligado a la historia de España y a nuestra cultura", refirió el prelado, añadiendo que "universidades, gremios, cabildos, cofradías y hasta ayuntamientos juraron defenderlo solemnemente".

Según avanzaba en sus palabras, el arzobispo fue abriéndose a un ámbito más social, reflejando la realidad de hoy día. Tuvo palabras para los sevillanos sin hogar, con dificultades económicas o sin trabajo, pidiendo la intercesión de la Virgen para el fin de su problemática. No se olvidó Asenjo de los más de 3.000 jóvenes que estos días han participado en la ciudad de los Días en la Diócesis, ni de los sevillanos que participarán a partir de hoy en la Jornada Mundial de la Juventud. Pidió por ellos a la patrona, "para que sigan fieles a las labores cristianas y sean fuente de nuevas vocaciones".

De su homilía se desprendió también un fuerte rechazo "al credo del neopaganismo" que el arzobispo centró en "las ofertas de doctrinas, ideologías y sistemas que supuestamente brindan la salvación". Asenjo puso a la Santísima Virgen como "ejemplo de vida" frente a aquellos "mitos efímeros y falsos maestros". Sus palabras llevaron a la negación de esa "nueva religión" cuyos valores, según indicó, pueden resumirse en "amar, vivir, gustar de la plenitud del cuerpo y gozar de la vida sin trabas morales".

En torno a las 11.30 horas -una hora y media después-, culminaba la eucaristía que precedió el traslado de la imagen fernandina, de forma privada, a su nueva ubicación en la Capilla del Sagrario. En el templo quedaba ya menos gente. Un problema con la megafonía fue invitando a que poco a poco el pueblo dejara la Catedral. Se apagaba así una nueva mañana del Día de la Virgen, en el que Sevilla abandonó el letargo de agosto para rendir pleitesía a su patrona.

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