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Un cartel pone punto final a la polémica publicitaria

La polémica salta en ocasiones donde menos se espera. Es lo que ha venido ocurriendo todo un año con el toro de Osborne de Utrera, en teoría un regalo de la firma a la ciudad pero del que se criticaba que parecía un anuncio sin más. La referencia a Utrera como cuna del toro bravo ha puesto el punto final.

el 15 sep 2009 / 10:58 h.

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La polémica salta en ocasiones donde menos se espera. Es lo que ha venido ocurriendo todo un año con el toro de Osborne de Utrera, en teoría un regalo de la firma a la ciudad pero del que se criticaba que parecía un anuncio sin más. La referencia a Utrera como cuna del toro bravo ha puesto el punto final.

El V Centenario de la llegada a la ciudad de la Virgen de Consolación sirvió en 2007 como base para acometer diversas obras para ensalzar los valores culturales y turísticos del municipio. En esa línea, y a propuesta del Ayuntamiento de la localidad, el alcalde de Utrera, Francisco Jiménez (PA), solicitó a la empresa vinícola de El Puerto de Santa María la instalación, en la rotonda de acceso a la ciudad procedente de Sevilla, de una de sus grandes vallas que salpican las carreteras de la geografía española. Con ello, el Consistorio utrerano quería recordar a todas las personas que llegaran al municipio que esta tierra es la cuna del toro bravo.

Recibida la petición, Osborne no lo dudó y, sumándose a la fiesta del Año Jubilar de Consolación, obsequió a Utrera con una de las siluetas más famosas del país, aunque de menores dimensiones a las habituales. Sin embargo, la simple presencia de esta estructura, donde no se leía ningún tipo de eslogan en relación al motivo que había llevado a su instalación, no cayó bien entre la mayor parte de la población, que la consideraba mera publicidad para los vinos, en lugar de serlo a la referencia histórica de la ciudad.

Petición.

Un sentir popular pedía que, de alguna manera, se dejara constancia del significado que poseía la instalación de esta valla en dicho enclave ya que, aunque los ciudadanos de Utrera sí conocen la importancia taurina de la localidad, muchas de las personas que vinieran al municipio no llegarían a la conclusión de que la presencia del toro quisiera decir lo que representaba. A las cartas al director y fotos-denuncia de los medios de comunicación locales, se sumó en diciembre de ese mismo año -nada más constituirse como colectivo- la asociación de profesionales y aficionados taurinos, Tauroutrera.

Ahora todas las personas que llegan a la ciudad procedentes de la capital hispalense conocen ya por qué hay un pequeño toro de Osborne a la entrada al municipio. Y es que el Ayuntamiento de la localidad acaba de instalar en dicho enclave un rótulo con la leyenda Utrera, la cuna del toro bravo. Y todos tan contentos.

La frase muestra, con grandes letras, el nombre de la ciudad, cuya 'A' final está representada por la ráfaga de la Virgen de Consolación, patrona de la localidad, de modo similar a la que se pudo ver en las banderas que se confeccionaron con motivo del V Centenario.

Con esta actuación, parecía que las aguas iban a volver a su cauce. Sin embargo, hay quienes siguen sin estar contentos y critican que la frase la cuna del toro bravo apenas se puede leer por la forma del cartel. Y es que nunca llueve a gusto de todos.

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