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Un centenar de países firma contra las bombas de racimo

España y cien países más firmaron el miércoles en Oslo la supresión de las bombas de racimo debido al alto nivel destructivo que tienen, aunque los principales productores de armamento, incluidos Estados Unidos, Rusia y China, permanecen fuera de la firma.

el 15 sep 2009 / 19:20 h.

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Cerca de 100 países firmaron el tratado que prohíbe las bombas de racimo, que son responsables de la muerte y mutilación de miles de personas, pero los principales productores de armamento, incluidos Estados Unidos, Rusia y China, permanecen fuera de la firma. Por parte de España, el encargado de firmar el acuerdo ha sido el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos.

A pesar de que estos y otros poderes militares no firman, se espera que 18 de los 26 miembros de la OTAN, incluidos Reino Unido, Francia y Alemania, suscriban el acuerdo, acogido por el país anfitrión de la firma, Noruega. "Confirmamos que las municiones de racimo están prohibidas para siempre", aseguró el primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, el primero en firmar en un proceso que se alargará dos días. "Esta convención hará que el mundo sea más seguro y un lugar mejor para vivir", añadió.

No está claro aún cómo muchos de los 125 Estados que están registrados para la cumbre tomarán parte en la ceremonia de la firma en el Ayuntamiento de Oslo, lugar de la ceremonia anual del Premio Nobel de la Paz. "Si decimos que serán más o menos 100 (signatarios), será un buen comienzo", declaró el ministro de Asuntos Exteriores, Jonas Gahr Stoere. "Esperamos ver a más firmando en las próximas semanas, meses y años", añadió.

Las bombas de racimo contienen decenas o incluso cientos de submuniciones o artefactos que al lanzarse desde aviones o por la artillería quedan diseminadas y explotan como minas. Los activistas aseguran que las hacen ser asesinos indiscriminados. Dado que no todas las submuniciones explotan con el impacto, éstas suponen peligros letales a los civiles, especialmente a los niños, durante décadas después de que sean empleadas en combate.

El tratado sobre bombas de racimo, aprobado por 107 países el pasado mayo en Dublín, prohíbe el uso, fabricación, almacenamiento y comercio de estas armas. El tratado requiere que los países destruyan sus reservas en el plazo de ocho años y limpien las zonas contaminadas en diez años a partir de la fecha en la que entre en vigor, lo que se producirá a los seis meses después de que 30 estados ratifiquen el pacto.

Los países signatarios también deben dar asistencia a las víctimas de las bombas de racimo, sus familias y a las comunidades afectadas. Noruega, Irlanda, el Vaticano y Sierra Leona depositarán sus ratificaciones inmediatamente después de la firma, según un responsable.

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