Cofradías

"Un Cervantes que reniegue de la fe, nunca dará el Pregón"

"No voy a hablar de la Reforma Laboral ni de las setas, la política debe quedar extramuros del Pregón"

el 16 mar 2012 / 20:08 h.

Rubén Castro será titular en Vallecas.

Anda de tele en tele. De entrevista en entrevista. De acto en acto. Ignacio José Pérez Franco (Sevilla, 1964) atiende amablemente a sus obligaciones mediáticas como pregonero de la Semana Santa. El próximo domingo, mientras las urnas andaluzas vayan recibiendo votos, su voz se alzará en el Teatro de la Maestranza para anunciar la llegada de la fiesta más universal de Sevilla. Pese a la responsabilidad del cargo, este abogado baratillero confiesa estar "tranquilo" ante la que se le viene encima y dispuesto a “encajar cualquier tipo de crítica”.

–¿Ha tenido la tentación de cambiar el texto del Pregón una vez escrito?
–No, no. Lo que sí he podido en un momento determinado es a lo mejor, en algún aspecto muy concreto, alterar el orden, o sea si una cosa la iba a decir primero y otra después, pues lo mismo luego he pensado que encaja mejor invertir el orden de un pasaje determinado, pero de ahí a cambiar el texto, no.

–¿Considera excesivo el control de Palacio sobre la pureza del Pregón de la Semana Santa?
–No lo veo así. En mi opinión cumple con su obligación, y creo que la responsabilidad está en los cofrades, que son quienes tienen que buscar a la persona idónea. Hablando en plata, hay que ponérselo fácil a la autoridad eclesiástica. Además no es nada nuevo, siempre se ha llegado a comentar con el arzobispo o con el cardenal las personas que se barajan para dar el Pregón.

–¿No cree que esa consulta al Arzobispado cierra las puertas a que ilustres literatos puedan dar el Pregón y éste sólo esté al alcance de cofrades comprometidos, gente muy de dentro de las cofradías?
–Hombre depende cómo se mire. Evidentemente una persona que reniega de la fe católica o que se muestra excesivamente crítico por mucho que tenga el Premio Príncipe de Asturias de Las Letras, el Cervantes o el Nobel no va a dar nunca el Pregón de la Semana Santa. Primero está la persona, y luego la condición literaria para este tipo de actos.

–¿Cree que el modelo de Pregón está acabado? ¿Cómo ve la introducción de elementos externos, audiovisuales... que acompañen a la oratoria?
–No, yo creo que el pregón es un género que queda ya en pocos sitios, Sevilla es uno de ellos. Considero que Sevilla debe conservar el Pregón tal y como es, porque es un género clásico; y cuando digo clásico es que es intemporal. Salvando las distancias pasa igual que con una representación operística, cuando se introducen innovaciones en los montajes de las óperas, por muy modernas que sean, con proyecciones, el público se queda con la sensación de que eso que está viendo no es ópera. Pues el Pregón igual, es un acto de exaltación de la Semana Santa que realiza una persona con una liturgia que está ya más que consolidada. Que se pueden crear otro tipo de actos, pues claro que sí; y de hecho los hay, donde se alterna la saeta con las cornetas y tambores, una proyección con el recitado de unos versos, pero eso no es el Pregón de la Semana Santa. Qué le voy a hacer soy muy rancio.

–¿Ha habido pase privado del Pregón para el Consejo de Cofradías?
–Ninguno. El Pregón solamente se lo he leído a mi mujer, a mis hijos, y a mis cuñados y a mis sobrinos con los que tenemos una estrechísima relación, entre otras cosas porque vivimos en el mismo bloque. No se lo he leído ni al Consejo ni al arzobispo.

–¿Qué nos puedes desvelar del Pregón? ¿Sobre que línea maestra se vertebra?
–El Pregón está fundamentado en una estructura que se aprecia bien desde el principio, y sobre esa está construido todo el texto. Se verá muy bien la estructura en la edición impresa, porque las distintas divisiones del texto van a aparecer nítidamente en la edición escrita.

En los últimos años ha sido una constante, ¿incluirá temas de candente actualidad en su discurso del Maestranza?
–Lógicamente habrá alguna referencia a la crisis económica, pero, como es un acto radicalmente religioso, también habrá referencia a las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ). Eso sí, no voy a hablar ni de la Reforma Laboral ni de las setas, ni de las elecciones autonómicas. La cuestión puramente política debe quedar extramuros del Pregón.

–¿Se ha animado a componer algún que otro verso?
–Sí, sí... (se ríe)... el Pregón tiene bastante poesía. Soy aficionado a la poesía. Ni por asombro soy poeta, eso más quisiera yo. Soy aficionado a la poesía y a la pureza de la poesía. Los sonetos que hay son dos cuartetos y dos tercetos, con una rima perfecta. Cuando hay poesía, hay poesía métricamente ortodoxa. Es lo que vamos a poder escuchar.

–¿Qué titulares le gustaría desayunarse en la prensa sobre su pregón al día siguiente?

–Evidentemente sería absurdo decir lo contrario: me gustaría que la crítica sea positiva; y que los titulares reflejaran que el Pregón ha gustado y ha llegado al corazón de los sevillanos; y que ha sido un digno pórtico de la Semana Santa... Eso es lo que me gustaría oír ese día que tengo que volver al trabajo con dos juicios.

–¿Cómo va a vivir el día antes? ¿Algún ritual previo? ¿Llevará algún amuleto u objeto especial al atril?
–Todavía no sé lo que voy a llevar... (se ríe) El día antes sí sé que a las siete de la tarde, para la familia y para gente de la hermandad, voy a tener una misa en la capilla del Baratillo delante del paso de palio de la Virgen de la Caridad. Y la mañana, prefiero reservármela en secreto a ver si me puedo quedar tranquilo. Voy a hacer lo mismo que hice el día antes de dar el Pregón de la Coronación de la Virgen de Regla, que me trajo buena suerte.

–¿Es de la opinión que el Pregón debe buscar un aforo más amplio para que más sevillanos puedan escucharlo in situ?
–El Pregón debe quedarse en el casco histórico de la ciudad. Llevarlo a las afueras le restaría algo de encanto. En cuanto al aforo, los dos únicos sitios con aforos grande son la Catedral y el Teatro de la Maestranza… ya no sé yo ahí… y el problema de la Catedral es la visibilidad…

–¿Por qué se está haciendo rogar tanto ver una mujer en el Maestranza? ¿Le gustaría dar el relevo a una pregonera?

–No me importaría. Eso es algo que va a suceder más pronto que tarde, pero por una sencilla razón: porque en todos los ámbitos de la vida hay mujeres muy preparadas, y, en algunos casos, más mujeres que hombres. Yo, que me muevo en la administración de justicia, hay veces que entro en un juzgado, y hay jueza, secretaria, fiscal, abogada contraria... (se ríe) y yo soy el único varón de la sala.

–El Pregón coincide con el cambio horario, las elecciones andaluzas... ¿teme que le cause algún problema logístico o le juegue una mala pasada?
–No porque hasta ahora, y creo que ya ha pasado el peligro, no tengo ningún familiar, amigo allegado o directo que le haya tocado estar ese día en una mesa electoral, por lo que problema al respecto, ninguno... y yo ya he votado por correo.

–¿Cómo calificaría su Pregón? ¿Cómo le gustaría que fuese recordada su intervención del próximo domingo?
–El mío es un Pregón clásico, rancio, muy cofrade. Me gustaría que los sevillanos lo recordaran como el de un cofrade comprometido con su fe y enamorado de la ciudad de Sevilla.

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