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Un colofón caluroso en Santa Marina

Más público de lo habitual despidió la Semana Santa junto al palio de la Virgen de la Aurora

el 07 abr 2012 / 11:36 h.

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Entrada del palio de la Virgen de la Aurora a los sones de ‘Amarguras’, ayer en Santa Marina.

"¿Por dónde va la Resurrección?", preguntaban Carmen y su novio al salir del parking de Escuelas Pías. El camino lo iba marcando la gente, que como ríos iba desembocando en las inmediaciones de las calles Santa Ángela de la Cruz y Bustos Tavera. Era Domingo de Resurrección pero aún había ganas de ver pasos en la calle. No había cansancio en los pies ni sueño atrasado. La de este año había sido una Semana Santa corta, con casi la mitad de sus cofradías sin poder realizar estación de penitencia debido a las inclemencias meteorológicas.

Los hermanos de la Resurrección experimentaron durante su estación de penitencia el habitual cambio térmico. Al frío de la madrugada y las primeras horas de la mañana -a las siete y veinte estaban pidiendo la venia en el patíbulo de la Campana al presidente del Consejo-, dio paso un caluroso regreso, este año más multitudinario de lo normal. Niños aupados en los hombros de sus padres, jóvenes, mayores... todos buscaban disfrutar de una cofradía desde la cruz de guía al palio, sin más sobresaltos que buscar un poco de sombra para cobijarse de un sol que reinaba en solitario en lo alto.

Al paso de los primeros tramos de nazarenos, los niños pedían cera para unas bolas endebles que resumían a la perfección lo poco que habíamos visto este año. La llegada del paso del Señor de la Resurrección era aplaudida en la plaza de San Marcos mientras de fondo se oía la cantinela de las campanas de los templos cercanos invitando a celebrar en comunidad la misa de pascua. Hubo tiempo para todo, como apuntaba Asunción, que, con un ramillete de claveles rojos en la mano del paso de misterio de la Trinidad, ya había asistido a la celebración religiosa en la basílica de María Auxiliadora: "He ido a misa, y luego me he acercado a ver esta cofradía, que, la verdad, no suelo venir mucho".
La agrupación Virgen de los Reyes deleitó a todos con su repertorio musical más conocido: Hermanos Costaleros...

Con la familia lasaliana. Al llegar a la calle San Luis, parada obligada ante el colegio donde nació esta hermandad. Apostados en las vallas de la puerta se podía ver a niños de pantalón corto que se ponían de puntillas para ver si quedaba mucho. Eran hijos de antiguos alumnos y actuales escolares del centro. Quizás por ello el tránsito del palio de la Aurora por este punto suele ser muy especial para quienes deben a este centro su formación.

En el zaguán aguardaba una pequeña imagen de San Juan Bautista de La Salle. Arriba, en los balcones con colgaduras, ondeaba la ilusión de los jóvenes en forma de lluvia de pétalos. Se entonaba la salve: "Virgen de la Aurora, feliz precursora del divino sol...". La hermandad se reencontraba así con sus orígenes, como recordó Antonio Santiago: "Esta levantá va por el instituto de los hermanos de La Salle, por la dirección del colegio, sus alumnos, los padres y demás hermanos de La Salle repartidos por todo el mundo". En cuestión de segundos se desató el delirio al sonar la marcha Reina de la Aurora. Los pétalos de distintos colores fueron cubriendo las flores del palio: rosas, rosas de pitiminí y frecsias, en tonalidad rosa palo, primorosamente dispuestas.

Las cámaras de Giralda Televisión captan la estampa en la que fue su primera entrada retransmitida en directo. En la delantera del paso, entre la bulla, aguantando empujones, iba Dubé de Luque, el padre de la Aurora, y un nazareno que teñía de negro una presidencia blanquísima: el diputado de juventud de la cofradía vecina de Los Javieres. Hasta Santa Marina llegó el palio de la Aurora pasadas las dos de la tarde. Pasan los campanilleros y la ya clásica Amarguras, marcha con la que esta Virgen sin lágrimas cerró oficialmente la Semana Santa. Llegó la hora de pensar en el año que viene: "El Domingo de Ramos de 2013 es el 24 de marzo", murmuraba la bulla.


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