miércoles, 19 diciembre 2018
05:41
, última actualización
Economía

Un contrato de 26 millones en el aire por falta de aval bancario

Dos empresas sevillanas, Megusa y Tecade, se verán obligadas a renunciar a un proyecto en Escocia.

el 10 jul 2012 / 20:37 h.

Por Megusa (Metalúrgica del Guadalquivir SA) puede que no la identifiquen de primeras. Pero si hablamos del Puente del Alamillo, el Puente de la Barqueta, las setas de la Encarnación, del segundo puente de Cádiz o del Museo de las Ciencias de Valencia sepan que todas esas estructuras tienen un mismo punto en común, llevan la firma de esta empresa sevillana que se localiza en la zona portuaria de Sevilla, vecina al extinto astillero.

Son 150 años de historia vinculada al sector metalúrgico y más de 2.000 referencias de obras metálicas realizadas, con casi un centenar de puentes y viaductos -infraestructuras de gran envergadura y complejidad- a sus espaldas. Sin embargo, la trayectoria de esta empresa familiar, que está empezando a notar ahora la parálisis de la obra pública, se está viendo detenida por la falta de respuesta del sector financiero, muy ocupado ahora en sus procesos de reestructuración y saneamiento.

Esta fase de reconversión interna está generando un bloqueo en empresas que, con carga de trabajo, se ven incapaces de asumirla ante el silencio de los bancos. Es la denuncia que lanza Eugenio Silvestre, apoderado de Megusa, quien incide en que tanto su empresa como otra firma de Utrera con la que está asociada, Grupo Tecade, están a punto de dejar escapar un contrato valorado en 25,6 millones de euros para la construcción de un puente en Edimburgo (Escocia), que generaría a partir del próximo mes de septiembre 300 puestos de trabajo directos e indirectos, personal que estaría ocupado durante dieciséis meses con esta obra. De no salir adelante, el efecto sería el contrario, la destrucción de 80 empleos.

Y se verán obligadas a hacerlo no porque ambas empresas no tengan capacidad para ejecutarlo, sino por las exigentes condiciones que les reclama el contratista, Forth Crossing Bridge Constructors, una alianza de cuatro empresas: Hochtief Solutions (Alemania), American Bridge (EEUU), la española Dragados y Morrison Construction (Escocia), y por la coyuntura que atraviesan los bancos, que no están dispuestos a asumir ningún riesgo, aunque se trate de empresas viables.

Las condiciones del contrato están acordadas, explica, pero sujetas a unos avales técnicos que solo pueden asumir entidades financieras y que consisten en garantizar que los trabajos se realizarán en las condiciones y plazos establecidos y cartas de crédito internacionales para la compra de los materiales. Es imprescindible este compromiso en firme para poder rubricar el contrato. "No hay un solo banco de los catorce con los que hemos hablado que nos haya dicho ‘aquí está el dinero'. Solo dos no han contestado aún", se lamenta. Algunas de las condiciones exigidas por el contratista pueden asumirlas, pero hay otras que no.

Se trata del tercer puente sobre el río Forth de Edimburgo, cuyo proyecto de ejecución ha sido preadjudicado a dos subcontratistas. Por un lado, la firma china ZPMC asumiría unas 20.000 toneladas de esta estructura, mientras que otras 10.000 toneladas quedarían bajo la responsabilidad de la unión temporal de empresas (UTE) conformada por las sevillanas Megusa y Grupo Tecade.

SALTO AL EXTERIOR. Eugenio Silvestre enfatiza la paradoja que supone para empresas como la suya, muy enfocadas a la obra pública, que la necesidad de salir al extranjero a buscar contratos choque de frente con la falta de respaldo financiero. "Con esta obra, dos empresas sevillanas podíamos haber pasado uno o dos años de lo que aún quede de crisis", asevera.

A ello hay que sumar, asimismo, que este proyecto supondría un espaldarazo de credibilidad para sustentar el salto exterior y poder optar así a otros trabajos en el extranjero. Y más en un momento en que este tipo de inversión se encuentra completamente paralizada en nuestro país y no queda más remedio que salir fuera en busca de trabajo, sin contar con la actividad indirecta que generaría en el entorno del Puerto hispalense, donde las piezas se embarcarían con destino Escocia.

Además, resulta más difícil de justificar esta callada por respuesta cuando Megusa ya está trabajando en un puente de similares características técnicas al de Edimburgo como es el de Cádiz, con lo que atesora la experiencia y el saber hacer de este tipo de infraestructuras. Pero nada de eso parece tener eco.

De hecho, Megusa ya está fabricando y entregando piezas para ese puente de Edimburgo. Se trata de otro contrato más pequeño, por valor de 1,5 millones de euros, por el que suministra los llamados cofferdams, que no son otra cosa que unos moldes de gran envergadura (24x24x15) que, una vez en destino, se rellenan de hormigón y sustentan los pilares del puente.

  • 1