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Un Corpus sin toldos, sin honores militares y con susto

Los bomberos apuntalaron un altar en el Salvador que amenazaba con caerse sobre el público al paso de la procesión.

el 03 jun 2010 / 10:52 h.

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Miles de sevillanos se han acercado hoy a ver la procesión del Corpus.

De "sobresaliente" calificó ayer monseñor Asenjo el que ha sido su primer Corpus como arzobispo titular de Sevilla, y eso que su inexperiencia le jugó una mala pasada y entregó un sobre vacío a los seises como recompensa a sus danzas ante el Santísimo. Había que ver la cara de estupefacción de los niños cuando abrieron el sobre y comprobaron la generosidad de la dádiva episcopal. Resuelto el entuerto, el prelado aseveró al término de la procesión haber quedado "muy impresionado" de la belleza estética de la procesión, del "respeto" con el que el público acogió la Custodia en las calles y la "piedad" con la que tantas personas rezaron, rodilla en tierra, ante el Santísimo. "Sobresaliente, a la altura, por supuesto, del Corpus de Córdoba y del de Toledo, aunque aquí falten los toldos", resumía el arzobispo en un apresurado balance de la celebración.

El de ayer fue un Corpus sin Himno Nacional ni rendición de honores al Santísimo, consecuencia de de la entrada en vigor del nuevo Reglamento de Honores Militares aprobado por el Gobierno el pasado 20 de mayo. A la salida de la Custodia de Arfe por la Puerta de San Miguel de la Catedral, los únicos compases del Himno Nacional que sonaron -y hasta por tres veces- provenían del órgano catedralicio, y no de la Unidad de Música de la Subinspección General del Ejército Sur (antigua Soria 9) que cerraba la comitiva. "La cosa es que nos hubiesen avisado y habríamos puesto a otra banda", se quejaba al término de la procesión el canónigo Luis Rueda, maestro de ceremonias de la Catedral. Junto al arzobispo de Sevilla, también participó en la procesión el obispo de Bucarest, Ioan Robu, desplazado a tierras sevillanas para saludar al prelado hispalense y comprobar cómo se desarrolla la procesión del Corpus Christi en otros países.

En una fiesta, la de la solemnidad del Corpus, sujeta a altibajos de público, pero afortunadamente viva y enraizada, miles de sevillanos rindieron pleitesía un año más al Santísimo participando en la procesión o acudiendo a verla desde las aceras, en una mañana de calor soportable gracias a las rachas de brisa que aplacaron los excesos del termómetro. Fue precisamente el viento el culpable del suceso más llamativo de la jornada ya que, como consecuencia de una racha de aire, el altar levantado por la hermandad de Las Siete Palabras en la Plaza del Salvador a punto estuvo de precipitarse sobre el público que contemplaba en ese momento la procesión sentado en sus asientos. La zona, junto a la residencia de San Juan de Dios, fue acordanada de inmediato y apuntalado el altar con escaleras, manteniéndose en un peligroso equilibro inestable. El suceso originó la actuación de los Bomberos que, mientras discurría la procesión por la plaza del Salvador, intentaron asegurar la estructura con cuerdas. Con cara de enorme disgusto, el hermano mayor de las Siete Palabras, Antonio Sánchez Padilla, explicaba a pie de obra que el peso de los dos listones laterales que soportaban el gigantesco dosel, unido a una racha de viento, originó el percance que provocó un lógico revuelo en la plaza del Salvador. Afortunadamente, todo quedó en un susto.

La incorporación al cortejo de la nueva talla de Santa Ángela realizada por el imaginero José Antonio Navarro Arteaga para la Catedral de Sevilla fue una de las novedades principales de la procesión, que comenzó a salir a las 8.30 horas por la Puerta de San Miguel, a la par que en el Altar del Jubileo daba inicio la misa pontifical. Jaime, el niño que abría la procesión haciendo sonar la campana que llevaba colgada a su cuello, vivía su último Corpus como carráncano. "El mes que viene cumplo ya 15 años".

Aunque hay cofradías que llevan sus diputados de tramo para ordenar su representación, este año no han sido tan masivas como en otras ediciones, destacando entre las más numerosas las de la Macarena, el Gran Poder, La Estrella, San Benito, Los Gitanos y El Museo. Por lo general, el atuendo de los participantes es acorde a la solemnidad de la celebración, aunque aún se siguen apreciando la ausencia de corbatas y trajes de color beige, tanto en ellos como en ellas (que se lo digan si no, a la concejal socialista Teresa Florido, que lució un llamativo modelo en tono crudo).

El alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, vivió su último Corpus como primer edil enfrentándose a la protesta protagonizada por la Policía Local durante el desfile que llevó a la Corporación Municipal desde el Consistorio a la Catedral. El paso de la Custodia de Arfe empleó poco menos de hora y media en completar el recorrido. A las 12.13 horas, después del desfile de la Compañía del Ejército, la Custodia con el Santísimo era engullida por la penumbra catedralicia.


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