Un corral que renace para uso social

El naranjo que preside el patio central es el mejor testigo de la transformación del corral trianero de la Encarnación. Hace cinco años estaba rodeado de infraviviendas, muchas de ellas ocupadas por indigentes, y formaba parte de un histórico conjunto que sobrevivía encerrado en sí mismo, de espaldas a Triana y completamente deteriorado. Ahora convive con decenas de obreros que instalan parqué en los suelos de los nuevos pisos sociales; que habilitan la casa tapón como un enorme centro social y de exposiciones y que ultiman la vuelta a la vida de un recinto que se abrirá al barrio hasta convertirse en un museo habitado que enseñe a la ciudad un edificio del siglo XVI y un modo de vida del siglo XX prácticamente en extinción.

el 05 dic 2010 / 20:09 h.

Los suelos son de parqué y los pisos son de primera calidad. Se entregarán amueblados con cargo al presupuesto municipal.
El proyecto, un símbolo para IU, su principal promotor, tuvo que encarar un difícil diagnóstico inicial. Una compleja decisión que ahora recuerda con orgullo el arquitecto, Osvaldo García Torrente: "Estaba a punto de caerse. La opción más barata hubiera sido derribarlo y rehacerlo. Tuvimos que apuntalar muros durante las obras para evitar que se cayeran. Pero lo hemos convertido en un ejemplo de una intervención respetuosa con la historia del edificio". Y con el objetivo del proyecto. La obra se inició para convertir las infraviviendas en 13 pisos sociales de una y dos habitaciones y para transformar la casa tapón, una antigua capilla, en una nueva sala multiusos que integre la vida del corral, ubicado en los números 122 y 124 de Pagés del Corro, en el barrio de Triana. "Al arquitecto le pedimos un diseño moderno, que se usaran materiales de primera calidad en unas viviendas que antes eran poco más que chabolas", explica el gerente de Otainsa, Ángel Monge.


Se trataba de buscar el mayor contraste con el pasado reciente de este corral. En 1995 fue declarado lugar de interés etnológico, lo que concedía a su propietario una obligación de conservación que no se cumplió. Otainsa detectó que además se estaba produciendo un caso de acoso inmobilario con los inquilinos en un edificio que años después cambiaría de manos. En 2005 IU promovió un convenio urbanístico que obligaba al promotor del solar del que forma parte el corral a cederlo al Ayuntamiento y abonar además un millón de euros para su rehabilitación, a cambio de construir en el terreno aledaño -una obra que la crisis ha frenado-. Con ese dinero, y otros 400.000 euros pagados por Urbanismo en el marco del pacto de gobierno, el Consistorio afrontó un plan de reforma para convertirlo en el referente de un nuevo modelo de piso social en el que convivirán las tres familias que vivían en este corral y que están realojadas en el Corral del Cura, a sólo unos metros, con personas sin recursos que necesiten un alojamiento durante un máximo de cinco años.

Todos ellos convivirán en un nuevo modelo de piso social. Accederán a través de la casa tapón, un recinto abierto al barrio en el que se celebrarán exposiciones y desde el que, a través de una cristalera, se podrá observar la vida del corral. Sus suelos, como reflejo del respeto hacia la historia del inmueble, conservan las losas del piso del antiguo patio; y de sus muros sobresalen los vanos de la antigua capilla de la ermita-hospital de la Encarnación, de una etapa de la vida del corral de la que se han hallado restos de enterramientos infantiles.

Tendrán viviendas de una y dos habitaciones -según las necesidades- con un diseño "mezcla del loft neoyorkino con el corral trianero" -en palabras de su arquitecto-, amueblados, con suelos de parqué, aislantes de humedad, sin barreras arquitectónicas, con grandes ventanales, energía solar, techos de teja cerámica -en lugar de la uralita anterior- a dos aguas y un peculiar altillo para aprovechar los espacios. Sus viviendas estarán abiertas al patio, centro de una vida común, que se podrá complementar con unas azoteas acondicionadas para actividades e incluso cines de verano.

"Esto es para nosotros un modelo de intervención. La verdadera transferencia de rentas de capital a rentas sociales. Hacer apartamentos de lujo para pisos sociales y convertirlo en una prioridad de gobierno", subraya el primer teniente de alcalde, Antonio Rodrigo Torrijos, quien prevé el estreno oficial del corral para enero, una vez que todo esté amueblado.

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