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Salud

Un cribado permite la detección precoz de la preeclampsia en las embarazadas

La Fundación Ginemed y Hospitales NISA, con una extracción de sangre a las diez semanas de gestación, detectarán así la enfermedad antes de que esta aparezca.

el 24 jun 2014 / 09:45 h.

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Si hay algo que causa desazón en la mujer cuando queda encinta, es saber cuanto antes que el retoño que viene en camino y se está gestando en su vientre viene sano. Así lo ha sido siempre y, hasta hace poco, era una auténtica incógnita hasta la llegada del parto. Poco a poco, la ciencia ha dado los pasos para disipar tales incertidumbres. De ellas se hace eco, en la teoría y la práctica clínica, los Cursos de Diagnóstico prenatal organizado por la Fundación Ginemed. En su primera edición, se abordaron las malformaciones detectadas en ecografías y, un año más tarde, las cromosomopatías –generadores de enfermedades como síndrome de Down–. Ayer, el centro de atención fue la puerta en práctica de una nueva y sencilla técnica que se aplicará a todas las embarazadas para poner cerco a la preeclampsia. No se trata de una cuestión baladí. La preeclampsia afecta entre el 2% y el 8% de las gestantes y aparece por una mala formación de la placenta que genera, en función de los casos, problemas de hinchazón, hipertensión, pérdida de proteínas o alteraciones vasculares. En el peor de los escenarios, puede comprometer la vida de la madre y su hijo, como bien recuerda PascualSánchez Martín, director médico de la FundaciónGinemed y responsable de la unidad de Reproducción. No en vano, se estima que es la principal responsable de 50.000 muertes al año en todo el mundo. Ante esta situación, hasta ahora sólo había una posibilidad: pruebas que obligaban a iniciar el tratamiento a las 20 semanas de embarazo, con la enfermedad ya en pleno desarrollo. En ese sentido, el doctor Sánchez puso ayer en conocimiento de una técnica que le toma la delantera a la preeclampsia. Sólo se necesita la extracción de sangre, en la semana 10 de gestación y evaluar su componente para conocer si es proclive o no a sufrir este trastorno. De ser positivo, se iniciaría el tratamiento antes de la aparición de una enfermedad que se desarrolla habitualmente en el segundo trimestre. Sánchez insistió en que el procedimiento «no conlleva riesgos para el paciente», ya que se basa en la detección de diversas sustancias que se van a producir en la placenta y que pasan a la sangre de la madre, donde son identificadas. Hasta ahora, la Fundación Ginemed y los Hospitales NISA habían aplicado la técnica de manera aislada, a grupos de riesgo con antecedentes.Sin embargo, a la vista de los resultados aportados en la jornada de ayer han decidido ampliar el abanico a todas las embarazadas atendidas. Un cribado en toda regla que promueve la prevención precoz. «La incorporación de esta técnica a nuestros protocolos es una nueva garantía de seguridad y calidad para nuestras pacientes y un importante avance en medicina obstetricia», añadió la Patricia Marín, responsable de la Unidad de Obstetricia de Ginemed. CARDIOPATÍAS. Además de esta técnica de cribado de preeclampsia, el curso abordó la importancia del diagnóstico de las cardiopatías fetales. La responsable de la Unidad de Ecografía y Diagnostico Prenatal de Ginemed, Antonia Gomar, no sólo arrojó detalles sobre la Ecocardio Precoz, que practican en la semana 16 e indicada para padres que tienen antecedentes. Son casos concretos como personas con hijos o padres con cardiopatía o madres con lupus o diabetes. Se trata, según explicaron, de una ecocardiografía avanzada que un rápido diagnóstico y, a su vez, un rápido asesoramiento desde el principio de manera que los padres puedan elegir el mejor hospital donde debe nacer su hijo. Para tomar esta decisión, la doctora Gomar destacó el trabajo de colaboración que desarrollan los ginecólogos con los pediatras, que permiten que estén al tanto e informados del problema y malformación que tenga el feto. Cabe recordar que las cardiopatías congénitas suponen las malformaciones congénitas severas más frecuentes en la actualidad. De hecho, se estima que están presentes en el 0,8% y el 1% de los recién nacidos y son responsables de más del 50% de la mortalidad infantil por anomalías congénitas.

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