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Un Dante de los tiempos modernos

Concluía el verano de 1964, cuando cayó en mis manos una novelita, poco más de un centenar de páginas, de un escritor ruso llamado Alexander Solzhenitsin, entonces totalmente desconocido, sobre todo comparándolo con Pasternak, Sholojov y otros representantes del llamado "realismo socialista".

el 15 sep 2009 / 10:06 h.

Concluía el verano de 1964, cuando cayó en mis manos una novelita, poco más de un centenar de páginas, de un escritor ruso llamado Alexander Solzhenitsin, entonces totalmente desconocido, sobre todo comparándolo con Pasternak, Sholojov y otros representantes del llamado "realismo socialista". El relato llevaba por título "Un día en la vida de Ivan Denissovitch" y narraba la jornada de un campesino ruso en un campo de concentración durante el estalinismo. Escrita con sobriedad y sencillez, el autor se encarnaba en su personaje y lograba una creación de extraordinaria belleza y realismo, reproduciendo con exactitud el ambiente del campo de concentración y el lenguaje de los detenidos. Por ello sigue siendo considerada su obra maestra.

A diferencia de Doctor Zhivago de Pasternak que no fue publicada en su país por prohibición expresa de las autoridades soviéticas, la novela de Solzhenitsin fue editada con el beneplácito del propio Kruchev, comprometido entonces en el proceso de desestalinización, iniciado en 1956 en el XXII Congreso del PCUS. A esta primera novela siguieron otras que le convirtieron en uno de los escritores rusos contemporáneos mas valorados, valoración y estima confirmadas por la concesión del Premio Nobel en 1970.

Por esa época inicia la escritura de dos grandes frescos novelescos: uno, sobre la Rusia de la Revolución y la Guerra Civil y otro, sobre los campos de concentración en varios volúmenes agrupados bajo el título de Archipiélago Gulag. Por razones obvias se convirtió en un personaje incomodo para las autoridades rusas, que decidieron enviarlo al exilio en 1974 y privarle de la ciudadanía soviética. El pasado 3 de agosto falleció en Moscú.

Al hacer un balance de su vida y obra, nos encontramos con un personaje ambivalente, con luces y sombras, convertido en los últimos años en un profeta apocalíptico, radical en sus opiniones sobre Rusia, Occidente, la religión, la democracia,? que le convirtieron en un intelectual difícil cuando no algo antipático. Ello no nos impide reconocer que durante el siglo XX ha sido el heredero y continuador del magisterio ético y espiritual frente al poder político, tan característico de la literatura rusa. El Archipiélago Gulag significó en su día el análisis mas riguroso y la denuncia mas directa y contundente del sistema represivo soviético, escrito además por quien lo vivió y sufrió durante tantos años. Tras la fachada del país del "socialismo real", que tenía la Constitución "mas democrática del mundo", Solzhenitsin nos reveló un mundo de sufrimiento y miseria, de degradación y muerte, que en muchos de sus pasajes nos recuerda los círculos del Infierno dantesco.

Anticomunista visceral, su profetismo utópico y excluyente le llevó a posicionamientos políticos mas propios de creyentes o fanáticos exaltados, que incluso llegaba a cuestionar la libertad política. Este mesianismo patológico inspiraba sus críticas tanto de la izquierda como de la derecha y fundamentaba su idea de la "Santa Madre Rusia", mas propia de los eslavófilos del siglo XIX que de los tiempos actuales.

Antonio Ojeda Escobar es notario

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