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Un debut para olvidar y sin excusas que valgan

El Sevilla 2009/2010 no ha podido tener peor carta de presentación en su estreno liguero. Un pésimo partido de todo el equipo, carente de ambición en su salida al campo y, para colmo, de soluciones y argumentos futbolísticos tras la expulsión de Kanouté, permitió al Valencia ganar casi con la gorra.
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el 16 sep 2009 / 07:54 h.

(Vídeo: VNews)

El Sevilla 2009/2010 no ha podido tener peor carta de presentación en su estreno liguero. Un pésimo partido de todo el equipo, carente de ambición en su salida al campo y, para colmo, de soluciones y argumentos futbolísticos tras la expulsión de Kanouté, permitió al Valencia ganar casi con la gorra.

Decepcionante. Este es el mejor calificativo que se puede poner al partido que hizo ayer el equipo de Manolo Jiménez, que cayó en Mestalla frente a uno de sus teóricos rivales directos en la lucha por un puesto en la Liga de Campeones. Sin embargo, viendo el inalcanzable nivel actual del Barcelona y la relativa facilidad con que el Real Madrid tumba a sus rivales pese a estar en fase de acomplamiento, para autoconsiderarse aspirante a hacer sombra a alguno de ellos hay que hacer muchos más meritos. Tras lo visto ayer, tanto el Sevilla como el Valencia están muy lejos de los favoritos en cuanto a fútbol.

La pasada campaña, el Sevilla de Manolo Jiménez batió el récord de victorias a domicilio que figuraba en los anales del club. Nunca en toda su historia el equipo de Nervión había despedido la temporada con diez triunfos lejos de casa. Se ha ganado un voto de confianza por méritos propios, pero ese voto, con la llegada de la Liga 2009/2010, había que comenzar a renovarlo, y ayer no fue precisamente el mejor día.

Pocas cosas buenas se pueden decir de un equipo que pretende ser protagonista y tarda... cincuenta minutos en firmar su primer remate en todo el partido. Si a ello se une que no disparó entre los tres palos hasta el 83', pues tan sólo queda encomendarse al santoral para evitar la derrota. Pero ni por esas. El Valencia, con un fútbol mísero donde los haya para el plantel que tiene, se llevó la victoria sin oposición alguna mientras el Sevilla se marchaba a casa con la cabeza agachada.

Ni siquiera el hecho de que los cuatro delanteros del plantel pisaran el césped -lamentable su estado- sirvió no ya para crear peligro, sino para asustar. Pobre, muy pobre fue el juego ofensivo del Sevilla, quizá porque su idea de jugar con un orden extremo y mantener la distancia entre líneas le impidió correr riesgos en su salida al campo. Konko y Fernando Navarro nunca subieron la banda, Jesús Navas y Perotti no desbordaron y Romaric se fue lesionado pronto. Sólo la entrada de Zokora dio algo de chispa a un equipo donde Kanouté y Luis Fabiano pasaron desapercibidos por no recibir un balón en condiciones ni saber qué hacer. Además, el repliegue no impidió que el Valencia crease ocasiones claras. Para más inri, Kanouté fue expulsado justo antes del descanso tras ver su segunda tarjeta amarilla por entrar con la plancha a Marchena. Fue el principio del fin para los nervionenses.

Transcurridos dos minutos de la reanudación, Mata puso el partido imposible para el Sevilla. El 1-0 nació de una jugada en la que Zokora pierde el balón en las inmediaciones del área, termina llegando a Banega -de lo mejorcito en Mestalla- y culmina Mata con un disparo de rosca ante el que nada pudo hacer Palop. El gol fue una auténtica losa.

PRIMER DISPARO. Luis Fabiano, con un lanzamiento de falta desde la frontal del área que se marchó desviado, firmó el primer intento del Sevilla en toda la tarde. Corría el minuto 50. Sintomático. Hasta entonces, todo fue defender y tratar de cazar algún balón en condiciones. El problema era que los laterales lo sacaban en largo y mal, las bandas no existían y Zokora, pese a su voluntad, y Duscher, la gran novedad del once inicial, sólo lo intentaron.

Ni siquiera Negredo, que saltó al campo sustituyendo a Perotti y jugó algunos minutos junto a Luis Fabiano, fue solución. Koné acabaría ocupando el puesto del brasileño, aunque no generó ocasiones de gol. Quien sí lo hizo fue Pablo Hernández, quien aprovechó una internada por la derecha para marcar el definitivo 2-0 gracias a un centro-chut que acabó colándose (2-0, m. 79).

Perder así debe servir como lección para mejorar en este parón liguero. Ayer no se cayó con las botas puestas, sino dando imagen de equipo carente de ambición en la práctica, y eso...

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