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Un desenlace de difícil pronóstico

La crisis, la inmigración, la Defensa, la UE y la ley electoral han centrado los debates electorales. Es la primera vez desde 1974 en que se prevé un Parlamento sin mayoría.

el 05 may 2010 / 20:15 h.

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Hoy puede ser el día del cambio para los británicos. O puede que no. Y es que Reino Unido acude a las urnas para votar en las elecciones legislativas más reñidas de los últimos tiempos.

Desde 1974 -cuando ni el laborista Harold Wilson ni el conservador Edward Heath pudieron formar un gabinete estable- no se da en el Reino Unido una situación de hung Parliament -Parlamento colgado o sin mayoría-, algo que en aquella ocasión desembocó en unas elecciones anticipadas a los ocho meses de los comicios ordinarios.

Por primera vez en todos estos años vuelve a adivinarse la posibilidad de que ningún partido gane del todo. Si bien los conservadores de David Cameron han llegado a estar hasta 20 puntos por encima de los laboristas de Gordon Brown en los sondeos, los pronósticos para unos y otros se han acercado hasta tocarse durante la campaña electoral. Las encuestas realizadas tras el segundo debate televisado -es la primera vez en la historia que se convocan este tipo de encuentros- auguraban resultados ajustadísimos.

Un promedio de todas ellas daba como perdedor al primer ministro, con un 27,3% de los apoyos, y un empate entre el conservador y el liberaldemócrata, Nick Clegg, al 32,6%. Tras el tercer debate, si bien había más diferencia entre unos sondeos y otros, todos daban como vencedor a Cameron y también con un porcentaje ajustado.

Todo ello, teniendo en cuenta la salvedad de que, debido al peculiar sistema electoral británico y a la distribución de los votantes en las circunscripciones, una apretada competición favorece siempre a los laboristas.

La crisis -sobre todo la deuda pública británica-, la inmigración, el tema de Europa, la política de Defensa y, precisamente, la posible reforma de la ley electoral, son los temas que han centrado la campaña. La impresión general es que Gordon Brown ha decepcionado a los británicos y que el Gobierno del Partido Laborista, que lleva 13 años en el poder, ha caducado.

Todo apunta a que el Reino Unido pide un cambio, si bien no está claro en qué sentido lo está pidiendo. El desenlace es incierto y todo puede ocurrir esta noche. Los partidarios de los tres principales candidatos hacen sus apuestas:

 

"Quiero un cambio, pero no quiero a los conservadores". 

Helen tiene 31 años y es profesora de Inglés en una academia en Sevilla. Tiene tan claro que quiere un cambio para su país como que no quiere que ese cambio llegue de mano de los conservadores. Si bien no es del todo optimista sobre las posibilidades reales que Nick Clegg –su candidato– tiene de ser primer ministro, sí cree que podrá llevarse los votos suficientes como para ser parte del Gobierno.

Esta ciudadana británica, que no lleva más que dos años en Sevilla, coincide con los expertos en que “es difícil predecir” quién ganará en esta ocasión las elecciones, de la misma forma que está de acuerdo con muchos británicos en que “por eso [esta cita electoral] es tan interesante”.

Decepción. “Definitivamente”. Es su respuesta a la pregunta sobre si Brown ha decepcionado a los británicos. Y no sólo por la crisis, ya que Helen asegura que, independientemente del tema económico, sus compatriotas esperan un cambio “general”. Sobre la posibilidad de que tras las elecciones se forme un Gobierno en coalición, supone que puede ser “una buena cosa”, aunque apuesta más por una alianza Clegg-Brown que por un pacto entre conservadores y liberaldemócratas. Según Helen, los primeros debates electorales televisados en Reino Unido han implicado a la gente, de forma que los británicos “se están interesando más que nunca antes” en las elecciones.

 

"Brown es un fracaso total. Mira cómo está Inglaterra".

 

Antes de decidir su voto, Benjamin, de 23 años y nacido en Portsmouth (sur de Inglaterra) buscó en internet los programas electorales laborista, conservador y liberaldemócrata.

Sin saber a quién correspondía cada uno de ellos los leyó y escogió el que más le convenció. Cuando destapó la identidad del candidato, tomó su decisión: David Cameron. “Me gustan sus ideas. Ha prometido revisar los gastos en Defensa y hacer un informe para otoño. Los laboristas llevan ya 13 años en el poder e Inglaterra necesita un cambio”, explica. Ben –como le llaman sus amigos– se muestra escéptico sobre la posibilidad de un

Gobierno en coalición, ya que “un Parlamento así lo único que hace es retrasar cada decisión”.

Benjamin conoce la coyuntura económica que atraviesa la UE y su país –estudia un máster en Desarrollo Económico y Sostenibilidad en Sevilla– y, respecto al todavía primer ministro, no alberga dudas: “Brown es un fracaso total. Mira cómo está Inglaterra, su economía, sólo ha ayudado a empeorar la situación”. En cuanto a Europa, el otro gran tema que ha centrado la campaña, coincide con su candidato en que es necesario “plantear un referéndum para la firma de cada tratado que implique un traspaso de poder” a Bruselas. Reconoce que los escándalos de corrupción por parte de los diputados pueden hacer que la gente se quede hoy en casa: “Por culpa de unos impresentables la gente puede perder la fe en el sistema”.

 

"El líder laborista fue el primero en ver lo que pasaba con la crisis". 

 “First past the post” o “el primero que llega, pasa”. Así se conoce en Reino Unido el escrutinio uninominal mayoritario, el sistema electoral que ha llevado a Andrew –cantante del grupo Southern Arts Society y residente en Sevilla desde 1991– a no votar hoy. “Tendría que registrarme donde vive mi madre, una circunscripción conservadora. No sería un voto perdido, pero casi”, explica.

Andrew está con los laboristas, pero no confía en que ganen porque “Brown no tiene el carisma de Blair” en un contexto en el que “las elecciones son cada vez más presidencialistas”. Todo ello, pese a que, según él, fue el líder laborista “el primero en ver lo que estaba pasando [con la crisis]”. Pese a su pesimismo sobre los resultados, observa la posibilidad de que los laboristas pacten con los liberaldemócratas para tumbar a Cameron.

 

 

Cambio de cara.

Dan Sumner tiene 27 años y lleva dos meses en Sevilla. También está de parte de los laboristas pero cree que esta cita electoral está más igualada que otras. “Antes los laboristas ganaban fácilmente, ahora hay tres”, dice. Reconoce que los británicos están decepcionados con Brown y que los debates televisados no le han beneficiado. En cualquier caso, opina que una victoria conservadora sólo sería “un cambio de cara” porque Cameron, según él, no tiene políticas diferentes y aunque sea poco europeísta no puede “sacar” a Reino Unido de la Unión. 

 

 

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