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Un detenido denuncia las "torturas" en los calabozos del edificio Noga a manos de policías

el 09 dic 2010 / 15:08 h.

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Un detenido, identificado como F.J.M.G., ha denunciado en el  Juzgado de Guardia de Sevilla las "torturas" y los golpes recibidos  supuestamente a manos de agentes del Cuerpo Nacional de Policía  mientras se encontraba en los calabozos del edificio Noga esperando  para ser enjuiciado en el Juzgado de lo Penal número 8 por un  presunto delito de robo con fuerza en las cosas.  

En la denuncia presentada este jueves, a la que ha tenido acceso  Europa Press, la supuesta víctima relata que los hechos tuvieron  lugar el pasado día 3 de diciembre, cuando fue trasladado y  custodiado por efectivos de la Policía Nacional, junto a otros  internos, desde Sevilla I hasta el edificio Noga, y añade que, una  vez en los calabozos ubicados en el sótano del inmueble, "uno de los  policías manifestó que no quería ver ninguna colilla en el suelo, a  lo que uno de los dos internos que estaban en mi misma celda dijo 'ya  estamos'".  

En este sentido, asegura que los policías "respondieron sacándolo  de la celda y llevándolo a un cuartillo que estaba al lado de las  celdas, donde escuchábamos cómo le pegaban". A continuación, añade,  el otro preso que estaba en su celda manifestó que eran unos  "abusones", tras lo que los policías "se dirigieron a mí, creyendo  que era yo quien lo había dicho, sacándome de la celda, lanzándome  insultos como 'cabrón', 'hijo de puta' y 'tus muertos', mientras les  decía que yo no había dicho nada".

De este modo, y según su denuncia, le llevaron al cuartillo  mencionado, y "mientras unos agentes de policía me pisoteaban las  muñecas, tobillos y distintas partes del cuerpo, otro agente me cogía  por los pelos y con la cabeza me daba porrazos contra el suelo,  tirándome al mismo tiempo fuertemente de la oreja izquierda y  provocándome también un arañazo en el párpado del ojo izquierdo",  agregando que ese mismo agente "me dio con una vara fina extensible  en el cuerpo, pero gracias a la ropa no me quedó señales".  

Ante ello, asevera, "solicité auxilio", pero "los demás agentes de  Policía que se encontraban en las dependencias de calabozos, faltando  a los deberes de su cargo, permitieron que los que me estaban  agrediendo ejecutaran los hechos mencionados", motivo por el que ha  interpuesto una denuncia por presuntos delitos de tortura, contra la  integridad moral, amenazas, coacciones y lesiones contra todos los  agentes policiales que ese día y en ese momento se encontraban  custodiando a los internos en las dependencias de calabozo.  

Igualmente, pone de manifiesto que, en el momento en que  supuestamente los agentes le estaban agrediendo, "les dije que mi  abogado estaba al llegar para entrevistarse conmigo, a lo que me  respondieron que no les importaba y que me pegarían también delante  de él", mientras que, "ante la sangre de la herida que me habían  hecho en la frente como consecuencia de los porrazos que me habían  dado con la cabeza contra el suelo, me dijeron que me lavara la cara,  a lo que contesté que no para que mi abogado y la juez pudieran ver  lo que me acababan de hacer".

HASTA DOS VECES AL HOSPITAL

Indica que, sobre las 10,40 horas, accedió a los calabozos su  abogado, "quedándose totalmente sorprendido cuando observó en las  condiciones en que me habían dejado los agentes de Policía", y añade  que, a los 15 o 20 minutos de haberse marchado el letrado, "en vez de  trasladarme directamente al hospital ante los mareos y dolores que  tenía, me condujeron a prisión para que me asistiera allí el médico,  quien me puso una venda en la cabeza y me dejó en observación".  

Según su denuncia, por la tarde, "con mareos y vómitos", lo  trasladaron al Hospital Virgen Macarena, mientras que al día  siguiente, y una vez que el facultativo de la cárcel vio los  resultados de las pruebas que le habían hecho la noche anterior,  "mandó que me trasladaran de nuevo al mismo hospital".  

El Grupo 17 de Marzo, a través del abogado de la acusación  particular, ha solicitado la instalación de cámaras de vigilancia en  las conducciones, pasillos y calabozos donde exista custodia de  detenidos para prevenir estas prácticas.

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