Cofradías

Un día con sonidos y estéticas antiguas

el 28 mar 2010 / 19:22 h.

Firmamos un Domingo de Ramos tan pletórico como el que estamos viviendo para las Semanas Santas venideras. Cálido, soleado, con su brisita, con el repeluquillo al caer la tarde. Vamos, el día perfecto para echarse a la calle en masa a embriagarse de cofradías.

Y esto es lo que ha hecho más de media Sevilla, la que cabía en el Centro. Ni la huelga de Tussam disuadió al personal, que tomó el Metro, se las avió con más paciencia que el santo Job en las paradas de autobús en busca de los servicios mínimos, se las vio y deseó para encontrar un hueco en el cinturón del casco histórico con el coche, u optó por lo que muchos: por iniciar la estación de penitencia a pie hasta el epicentro semanasantero de la ciudad.

Todos los esfuerzos han valido la pena. Se han visto colmados al admirar la cofradía de La Borriquita y su inmaculado cortejo de niños y niñas (por primera vez); al escuchar instrumentos que parecían desterrados de nuestros tiempos como son los xilófonos y las gaitas tras el misterio de Jesús Despojado; al disfrutar de una cofradía con todos los avíos como es la de la Sagrada Cena; al descubrir, cruzando el puente, el palio antiguo de la Estrella, aquel que le compraron a la Macarena y que bordó con toda la gracia Rodríguez Ojeda. Y así con el resto de cofradías del día.

En cuanto a los exornos florales, han causado sensación dos pasos de misterio: el de Jesús Despojado y el de Nuestro Padre Jesús de las Penas de la Estrella. De los nombres, mejor ni decirlos. Nos quedamos con su efecto estético, bastante logrado.

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