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Economía

Un directivo convertido en patrón

José María Cuevas pasará a la historia como una de las figuras clave de la democracia y como un negociador incansable que participó en los principales cambios en las relaciones laborales y la Seguridad Social de este periodo.

el 15 sep 2009 / 17:29 h.

José María Cuevas pasará a la historia como una de las figuras clave de la democracia y como un negociador incansable que participó en los principales cambios en las relaciones laborales y la Seguridad Social de este periodo. Fallecido ayer, a los 73 años, de un edema pulmonar, Cuevas cesó de su cargo como presidente de la CEOE por motivos de salud en 2007, después de haber estado 23 años al frente de la patronal.

Tras su marcha de la CEOE, Cuevas apenas tuvo apariciones públicas, aunque sí una intervención sonada, en medio de la crisis interna que provocó la salida del histórico secretario general, Juan Jiménez Aguilar, por sus desavenencias con el actual presidente, Gerardo Díaz Ferrán.

José María Cuevas llegó a la presidencia de la CEOE en 1984, aunque su vinculación con la patronal se remonta a 1977, año en el que fue constituido éste órgano. Negociador sí, aunque duro y tenaz, Cuevas también era considerado pragmático y afable. Fue siempre parco en palabras y reacio a las entrevistas, aunque no dudó en expresar sus opiniones en numerosas ocasiones, como hizo en la pasada legislatura al criticar el diálogo del Gobierno con ETA o cuando cuestionó algunas de las reformas estatutarias.

Madrileño, casado y con cuatro hijos, era licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y diplomado en Alta Dirección de Empresa por el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE) de la Universidad de Navarra.

Dentro de la empresa privada, Cuevas fue presidente de Vallehermoso y de 21 Invest, director general de Sarrió, vicepresidente y consejero del Grupo Viscofán, consejero de Iberpapel, de Reno de Medici y de Renta 4, y vicepresidente del Consejo Superior de Cámaras Oficiales de Comercio, Industria y Navegación de España, entre otros cargos.

En 1984 fue elegido presidente de la CEOE y, desde entonces, fue reelegido sucesivamente. Ya durante su primer mandato, la CEOE pactó con el Gobierno socialista y UGT el Acuerdo Económico y Social (AES), elemento fundamental de pacificación en las relaciones industriales. En su segundo mandato, las posiciones de los sindicatos, la patronal y el Ejecutivo se distanciaron y culminaron con la huelga general del 14 de diciembre de 1988.

Entre las reformas laborales pactadas con los sindicatos, destaca la de 1997 que en la práctica supuso un abaratamiento del despido. Esa reforma creó una nueva modalidad de contrato indefinido, cuya indemnización por despido es de 33 días, frente a los 45 días del contrato fijo ordinario.

En 2001, tras fracasar las negociaciones entre el Ministerio de Trabajo y los agentes sociales, el Gobierno impuso una reforma conocida como el decretazo, que fue duramente contestada por los sindicatos y retirada por el Ejecutivo. Unos meses después, las tres partes volvieron a sentarse, esta vez para hablar del futuro de las pensiones, una negociación que acabó con un pacto suscrito por todos menos UGT.

Negociador. Además, desde 2002, la patronal ha prorrogado con los agentes sociales el Acuerdo Interconfederal de Negociación Colectiva, un pacto que durante años ha servido para garantizar la paz social. Sin embargo, en este ámbito, Cuevas dejó la CEOE sin haber logrado que se reforme el sistema de negociación colectiva, que consideraba obsoleto y para el que reclamaba flexibilidad.

Cuevas, que mostró tener menos desacuerdos con el actual Gobierno que con el que presidió José María Aznar, intervino antes de dejar su cargo en dos históricos acuerdos consensuados por los agentes sociales y el Gobierno. Así, el 9 de mayo de 2006 suscribió la primera reforma laboral tripartita de la democracia, que permitía a los empresarios hacer fijos a sus trabajadores temporales mediante el contrato de fomento del empleo (con el despido más barato), incluía un plan de choque para reducir el empleo temporal y limitaba a un periodo máximo de 30 meses el encadenamiento de contratos en un mismo trabajador.

Días después logró otro acuerdo tripartito, la reforma de las pensiones, firmada el 13 de julio, y que entre otras cuestiones elevaba a 15 años efectivos el periodo de cotización necesario para acceder a una pensión contributiva.

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