Cofradías

Un Domingo de Ramos para enmarcar

La reordenación del misterio de la Borriquita y las nuevas figuras convencieron. La primera jornada del recuento acumuló 20 minutos de retraso en la Campana.

el 14 abr 2014 / 00:32 h.

TAGS:

Hermandad de El Amor. / Foto: Carlos Hernández Hermandad de El Amor. / Foto: Carlos Hernández La nueva disposición de la Borriquita y las dos tallas de Fernando Aguado, la salida de San Roque desde Santiago, el recuento de nazarenos, el control por GPS desde el palquillo de la Campana de la ubicación de todas las cofradías, el nuevo asfaltado de esta plaza que terminó en verano con la caída de la calle... todo quedaba ayer en segundo plano porque la gran noticia es que hacía sol, es más, hacía calor, que no habría que consultar con la Aemet la previsión ni celebrar cabildos de oficiales para decidir si salir o no a la calle. Tras tres Semanas Santas de inestabilidad y domingos rotos por los chaparrones o auténticos aguaceros, este Domingo de Ramos cumplió el guion establecido. Hizo sol y calor y las nueve cofradías pudieron completar sus estaciones de penitencia sin sobresalto y los sevillanos disfrutaron en la calle. Hermandad de Jesús Despojado. / Foto: Carlos Hernández Hermandad de Jesús Despojado. / Foto: Carlos Hernández Aunque la jornada se estrenaba en el Porvenir, con la salida de La Paz mientras que en el Benito Villamarín se disputaba el quinto derbi entre el Betis y el Sevilla (0-2) en Domingo de Ramos, la inauguración oficial venía de la mano de Ignacio David Vega en la Campana. Este niño, de apenas 13 años, fue el encargado de pedir la primera venia de esta Semana Santa. «A Dios por el Amor...», recitó sin vacilar ante el palquillo. «Por delegación del vicario general de la Archidiócesis», el presidente del Consejo, Carlos Bourrellier, concedió la venia a la hermandad del Amor y, con ella, a toda la Semana Santa. Rosas rosas exornaban ayer el misterio de la Sagrada Entrada en Jerusalén. Este paso presentaba el mayor estreno de la jornada: una nueva distribución con el Señor ligeramente retrasado y los niños y mujeres en primer término. Fernando Aguado ha tallado este año una de estas mujeres y una niña, en sustitución de las figuras conocidas como Amparito y Guaringo, que ya el Sábado de Pasión confesaba en los micrófonos de El Correo de Andalucía TV los nervios que tenía por este estreno que ha resultado un éxito. Hermandad de La Paz. / Foto: Pepo Herrera Hermandad de La Paz. / Foto: Pepo Herrera Ante la cruz de guía del Amor sólo accedió a la Carrera Oficial la Policía Municipal de Gala, que pasó revista a este recorrido común de todas las hermandades hasta la Catedral como hará cada día. La banda infantil de Las Cigarreras, Columnas y Azotes, se retiró en la plaza del Duque para retomar su puesto en la plaza del Triunfo. Y es que la hermandad, que había propuesto a todas las corporaciones de la jornada que limitaran el número de músicos en sus bandas durante la Carrera Oficial, quiso dar ejemplo y, al no llegar a un acuerdo con la dirección de la banda sobre la reducción de los componentes, ya que ésta no podía garantizar la buena interpretación de las marchas, optó por el acompañamiento musical en este tramo del recorrido. Desde la iglesia de Santiago llegaba otra de las novedades del día. La hermandad de San Roque salía del templo de la Redención no sin dificultad. El cierre precipitado de su parroquia ante la posibilidad del derrumbe de la techumbre ha obligado a esta hermandad a vivir en el exilio. El destino escogido ha sido el convento de San Leandro, sin embargo, para hacer la estación de penitencia, se trasladaron en viacrucis a la iglesia de Santiago. Aún así la salida resultó más dificultosa de lo habitual. El Señor de las Penas tuvo que ser despojado del travesaño de la cruz y los zancos del palio de la Virgen de Gracia y Esperanza fueron recortados en 20 centímetros para superar el dintel de Santiago. Sin renunciar a la típica calle Caballerizas a la vuelta, la cofradía pasó en su recorrido de ida por la puerta de San Leandro para saludar a las monjas agustinas que la acoge y que le dedicaron sus cantos. Pero su discurrir estuvo lleno de detalles de agradecimiento. La dolorosa portaba en su mano un pañuelo de encajes de la Virgen del Rocío, que hoy reproducirá el gesto, y salió con la marcha dedicada a la titular de la Redención, Rocío. Pero antes de San Roque debían pasar otras cuatro hermandades por la Catedral. Jesús Despojado se mostró especialmente estricta con el cumplimiento del horario. No en vano, ayer comenzó el recuento de nazarenos que este año acomete el Consejo para ajustar los tiempos de paso a las necesidades reales de cada hermandad precisamente en la Campana, donde además el Consejo controlaba, desde un iPad, los GPS que llevaban cada cofradía. Así, mucho antes de que pasara el misterio de la Borriquita ante el palquillo, la cruz de guía de la corporación de Molviedro ya aguardaba en la esquina de la calle O’Donnell. El Señor, con claveles rojos sangre exornando el canasto y los respiraderos que ayer lucían con el dorado terminado por los hermanos González, mostraba al descubierto solo uno de sus hombros, rememorando la estampa de su primera estación de penitencia, con una túnica morada. Con el paso mucho más medido, con una arriá muy breve ante la representación del Consejo –además de Bourrellier, estaban, entre otros, Manuel Nieto, vicepresidente, y el delegado del Domingo de Ramos, Francisco Vélez–, mecido delicadamente al ritmo que ponían las marchas de la agrupación Virgen de los Reyes, la cuadrilla que manda Rafael Rodríguez Quirós despertó la primera ovación de la Campana. La Virgen de los Dolores y Misericordia, acompañada por el Liceo de Moguer, lució con calma el manto que el año pasado le bordó José Antonio Grande de León y que tuvieron que cubrir cuando la lluvia sorprendió a la hermandad al inicio de la Carrera Oficial. Una saeta despidió a esta dolorosa en la Campana. Hermandad de La Cena. / Foto: J.M.Paisano Hermandad de La Cena. / Foto: J.M.Paisano La Paz, que conmemora el 75 aniversario de su fundación, guardaba su novedad de esta estación de penitencia para la vuelta. Al regreso por el parque, como hacía los primeros años, el Señor de la Victoria, con la túnica bordada por Manuel Solano siguiendo el diseño de Fernando Aguado, y el palio de la Virgen de la Paz rodearon la fuente del interior de la plaza de España. También en ese regreso, el Escuadrón de la Paz a Caballo fue sustituido por la joven agrupación Nuestra Señora del Juncal en la Avenida de la Borbolla hasta la entrada en la parroquia de San Sebastián. Antonio Santiago dedicó la levantá del palio ante el palquillo a Luis Lerdo, ex hermano mayor de la corporación fallecido el año pasado. Sin sobresaltos, la hermandad de la Cena completó su recorrido. El misterio, exornado con claveles rojos y rosas rojas entre espigas en las cuatro jarras de las esquinas, recuperaba los faroles tradicionales para iluminar el paso, aunque conserva en el centro de los laterales los candelabros de guardabrisa. Un profuso monte silvestre, con cardos borriqueros, esparragueras, rosas moradas... rodeaban al Señor de la Humildad y Paciencia, mientras que el friso y las jarras laterales llevaban iris morados. Acompañada por la banda Tejera, la Virgen del Subterráneo llegó con los sones de su marcha al inicio de la Carrera Oficial. Claveles rosas exornaban el palio. También la hermandad de la Hiniesta había optado por el clásico monte de claveles rojos y un friso de lirios para el paso de misterio que conforman el Cristo de la Buena Muerte, que ayer estrenó potencias, y la Magdalena. La agrupación Santa María Magdalena de Arahal celebró, con un cuidado repertorio musical, sus 50 años al tiempo que recordaron a su fundador y director hasta su muerte, también el año pasado, Manuel Rodríguez. Sin hacerse mucho esperar, llegó el palio de la Virgen de la Hiniesta. Recién restaurada por Pedro Manzano, que a finales de abril recibirá también al Cristo de la Buena Muerte en su taller, la dolorosa de Castillo Lastrucci, con el baldaquino de la Hiniesta gloriosa en la calle central de la candelería, llegó a la Campana con los sones de Madre Hiniesta, de Manuel Marvizón, interpretada por la banda del Carmen de Salteras. En la antepresidencia del palio, como patrona de la ciudad, el alcalde, Juan Ignacio Zoido; el portavoz municipal del PSOE, Juan Espadas; el concejal de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano; la delegada del Casco Antiguo, Amidea Navarro, y el concejal socialista Alberto Moriñas. Hermandad de La Estrella. / Foto: Carlos Hernández Hermandad de La Estrella. / Foto: Carlos Hernández El retraso acumulado en la jornada, pese a los esfuerzos de todas las hermandades, superaba los 20 minutos. Cuando aún estaba la Virgen de Gracia y Esperanza en la Campana, con el cuerpo de nazarenos del Señor de las Penas de la Estrella constreñido entre O’Donnel y Velázquez, la hermandad del Amor anunció que retrasaba su salida 20 minutos para evitar el más que previsible parón que tendría que soportar entre Lasso de la Vega y Trajano, detrás de la Amargura. La hermandad de la Estrella puso sus nazarenos en filas de tres para para contribuir en lo posible a reducir el retraso acumulado. Pero cuando llegó el misterio, las prisas quedaron a un lado. La cuadrilla de Manuel Vizcaya, acostumbrada a trianear por Sevilla, llevó al Señor de las Penas con sumo mimo: pasos cortos, sobre los pies, con marchas muy pausadas, encadenadas una tras otra, rompiendo el ritmo pero sin estridencias para hacer las delicias de la Campana, que no dudó en aplaudir al corneta de la agrupación Presentación al Pueblo de Dos Hermanas que hizo un solo apoteósico y regalar la más larga ovación a estos costaleros que ensayan estas coreografías con auténtica entrega. Esta larga chicotá estuvo dedicada a los niños hospitalizados, como en la salida el recuerdo fue para las personas que padecen enfermedades raras. Mil nazarenos después, llegó la Virgen de la Estrella. En su cortejo, el nuevo guion dedicado al papa Juan Pablo II. Y con la dulzura y la delicadeza propia de esta dolorosa, bajo el palio de Garduño, con toda la candelería encendida y rosas rosa palo, con los sones de Estrella Sublime y Estrella de Marvizón interpretada por la Oliva de Salteras, Pepe Luna, su capataz, dedicó la levantá ante el palquillo a los trasplantados de corazón y a los donantes de órganos. El Señor del Silencio ante Herodes lució ayer la túnica persa que el año pasado restauró el Taller de Santa Bárbara y que no pudo estrenar por la lluvia. Con los sones de Silencio Blanco que le dedica la banda de las Tres Caídas, inició su estación de penitencia y la Carrera Oficial. El palio de la Virgen de la Amargura, mandado por Alejandro Ollero, exornado con claveles blancos y azahar, se detuvo brevemente en el palquillo, al que llegó con Cachorro y que abandonó con la elegancia de siempre a los sones de Amarguras. Completó esta jornada perfecta la hermandad del Amor. Salió 20 minutos más tarde para evitar el retraso acumulado. Para entonces, en la Campana, ya se sumaban 30 minutos. Una saeta recibió al Crucificado de Juan de Mesa, exornado con un monte de claveles rojos sangre, en el inicio de la Carrera Oficial que despertó una tímida ovación. Para la Virgen del Socorro, Javier Grado optó por miniorquídeas blancas.

  • 1