lunes, 21 enero 2019
12:46
, última actualización

"Un donante que se marcha, no necesita sus órganos y da vida”

El pasado 4 de junio se celebró el Día Nacional del Donante de Órganos motivo por el que todas aquellas personas trasplantadas quisieron salir a la calle a contarle al mundo que están vivos gracias a la generosidad de otros. Auxi Domínguez, vecina de Alcalá del Río, es uno de estos casos. Cuando la fibrosis quística la tenía amarrada a una botella de oxígeno, la donación de unos pulmones le ha regalado una segunda vida que disfruta día a día.

Auxi Domínguez disfruta por ella y su donante de la vida. Foto: Auxi Contreras Auxi Domínguez disfruta por ella y su donante de la vida. Foto: Auxi Contreras Auxi Domínguez, a quien la fibrosis quística le inutilizó los pulmones hasta quedar unida a una botella de oxígeno, es una de las personas que salvó su vida gracias a un donante. Cuando ya estaba todo casi perdido, le llegaron los dos esperados órganos con los que se ha agarrado a la vida por ella y por su donante. La fuerza torrencial con la que dejó claro al mundo que quería seguir adelante sirve hoy de revulsivo para sus familiares y amigos y para su incondicional, su marido, quien emprendió con ella un duro camino a ciegas, como se hacen las cosas que mueve el amor. Ahora celebra su cumpleaños dos veces, una por la que nació y otra por la que lo volvió a hacer. Es licenciada en Medicina y actualmente participa activamente como vocal de la Asociación Andaluza de Fibrosis Quística. Donar, asegura, es una cadena de favores en la que todos entramos. ¿Cómo explicaría a una persona, que se lo está pensando, la importancia de donar? La donación de órganos debería ser un deber como ciudadano porque esto al fin y al cabo es una cadena de favores en la que todos entramos. Hoy me ha tocado a mí y quien sabe si mañana te toca a ti. Son muchas las personas que están en la lista y esperando desesperadamente un órgano mientras su vida se va apagando y un donante que desgraciadamente se marcha, no necesita sus órganos y puede dar vida a varias personas. Por eso hay que donar vidas. ¿Cuándo fue consciente de que necesitaba de los órganos de otra persona para seguir viviendo? Padezco fibrosis quística, que es una enfermedad hereditaria, y desde que nací empecé a manifestar síntomas. En ingresos hospitalarios y revisiones médicas fui viendo a otros jóvenes con lo mismo, mayores con oxígeno, trasplantados, etc... Ahí es donde te vas oliendo el progreso de la enfermedad. Pero mientras nos vemos bien parece que el momento del trasplante no es para ti, nunca lo vas a necesitar y fue a partir de los 18 años cuando empecé a deteriorarme más rápidamente y me hicieron las pruebas del trasplante. Entonces fui consciente. ¿Qué fue lo más duro del trasplante? De la noche que me llamaron para el trasplante recuerdo que estaba relajada, porque no tenía nada que perder ya que lo tenía todo perdido, salvo la esperanza y mis sueños. Lo más duro del trasplante pulmonar fueron los dolores de las dos primeras semanas, pero cuando van pasando los días ese llanto se convierte en risas incontrolables al ver que comes mejor que nunca, que empiezas a andar sin asfixiarte ni toser, a reír sin tenerte que parar, a ver a toda la familia como le cambia la cara de preocupación a felicidad. Es una sensación que hay que vivirla para poder entenderla. ¿En qué plano está la medicina española respecto a trasplantes? Los trasplantados tenemos suerte de haber nacido en España porque hasta ahora es el país que más tasa de donantes tiene, además de ser una sanidad pública. Tenemos hospitales con muy buenos equipos de profesionales que trabajan en el trasplante y a los que tenemos que agradecer también. Sin donantes ni equipo de trasplantes no sería posible. Pero debemos seguir luchando por mantenernos como estamos o mejor. Luchar por una investigación digna que avance en técnicas médicas-quirúrgicas y en medicamentos con menos efectos secundarios y más efectivos. ¿Cuáles son los trasplantes más complicados? El trasplante más complicado desde mi conocimiento es el de pulmón. De hecho es el que menos se hace junto con el de corazón. El motivo es la dificultad de obtener órganos en buen estado ya que si el donante es por un accidente de tráfico son órganos que se debilitan y además existe un tiempo máximo de unas seis horas que tiene que transcurrir entre que el donante fallece y se implanta en el trasplantado. ¿Cuáles son los requisitos para donar y recibir? Con los adelantos que hay hoy en día, todos podemos ser donantes. No hay edad puesto que no sólo se trasplantan órganos, sino también tejidos y córneas. La excepción es haber padecido alguna enfermedad grave como cáncer. Y para que una persona pueda trasplantarse los requisitos son estar preparado psicológicamente, tener una enfermedad terminal y preverse que una vez trasplantado tenga mejor calidad de vida. ¿Se acuerda mucho del donante de los órganos? Los trasplantados todos los días y en cada momento nos acordamos de nuestros donantes, son nuestros ángeles que nos han dado la vida. Por ello le agradecemos diariamente y rezamos por ellos y sus familias, que en momentos de sufrimiento dijeron sí a la donación desinteresadamente. ¿Qué le diría a esas personas? Mi mensaje para esas familias es de gratitud a la vez que de apoyo y consuelo de pensar que el donante se ha ido dando vida y que permanece entre nosotros, en mi caso respirando. Por mi donante río, disfruto y vivo día a día.

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