Jóvenes al día

Un economato para atender a familias con escasos recursos

Manuel Vaquero es el gerente de la Fundación Benéfica Asistencial del Casco Antiguo de Sevilla, creada por las hermandades. Desde 2001 trabaja para que las personas puedan alimentarse dignamente.

el 13 sep 2014 / 08:00 h.

Imagen SAM_0461 copiarwebManuel Vaquero es el gerente del economato del centro de Sevilla (Fundación Benéfica Asistencial del Casco Antiguo). A sus 84 años es el más veterano dentro de esta entidad, pero sin duda uno de sus miembros más activos: «A pesar de ser el más viejo soy el más joven de espíritu», bromea entre las estanterías. Las hermandades del Casco Antiguo de Sevilla se unieron el año 2001 para crear este economato con el que atender las necesidades básicas de las personas sin recursos que llegaban a sus casas de hermandad. En un principio la constituyeron 12 cofradías, hoy son 37. «El economato funciona gracias a la labor de gestión de estas formaciones y sus voluntarios, unos 200 en la actualidad», detalla su gerente. Cada martes y jueves abre sus puertas para ofrecer todo tipo de productos a las familias más necesitadas de la zona, unas 1.800 personas al mes, según sus estimaciones. «El economato no es un supermercado al uso», aclara. Sólo pueden acudir a comprar los beneficiarios que envían cada una de las hermandades que lo componen. «Las personas que acuden al economato lo hacen a través de un carnet que reciben de mano de las hermandades, en éste figura la cantidad que se le asigna a cada beneficiario», explica Manuel Vaquero. Cada hermandad tiene una cuota asignada de 100 euros mensuales: «Ahí se incluyen los gatos derivados del local donde nos ubicamos, además de la compra de los alimentos y otros posibles gastos ocasionales», aclara. Manuel explica que las personas beneficiarias pagan un 25% de lo que se pagarían en cualquier supermercado por los productos, el 75% restante lo pagan las hermandades: «Nosotros compramos a grandes proveedores que nos ofrecen precios muy por debajo del precio de mercado, prácticamente nos venden a precio de costo». Se ofrecen todo tipo de productos, salvo verduras y frutas, ya que éstas se estropean con facilidad, según justifica el gerente del centro. En el economato no se venden productos donados sino que los regalan: «Algunos fabricantes y proveedores nos obsequian con palets de alimentos que se ponen en un carro y se regala a los beneficiarios una vez han hecho la compra», aclara Manuel mientras da ejemplo de algunos productos obsequiados. «Si una persona o familia acude al diputado de caridad de una cofradía diciendo que necesita algo, se le toma nota y se le hace una visita para hacer una valoración en su casa y se hace un informe que posteriormente se estudia en la junta de caridad de la hermandad para determinar la forma de ayudarle y la duración de la ayuda. Después de la ayuda recibida se hace un seguimiento para saber cuál sigue siendo la situación de la familia. En función de las necesidades de ésta y sobre todo del número de sus miembros, el carnet de beneficiario será de una cantidad de dinero u otra», explica el gerente del economato. El carnet con mayor importe que han entregado ha sido de 40 euros: «Con ese dinero pueden salir tres carros llenos, hay que tener en cuenta que los precios son muy bajos». En los últimos años, debido a la crisis, el economato se ha visto obligado a crecer. En ese contexto de necesidad, cada vez han sido más las cofradías que han ido adhiriéndose a la causa y han terminado formando parte del economato. La demanda de ayuda con la llegada de la crisis se ha incrementado notablemente: «Hemos tenido que aportar más capital además de ofrecer una mayor cantidad de productos porque la demanda es mucho mayor», plantea. Incluso han tenido que cambiar su sede a un local más grande, ya que el que tenían antes resultó pequeño. Actualmente se encuentran en la calle Narciso Bonaplata, número 5. El papel de los voluntarios es muy importante para que esta iniciativa haya proliferado, asegura: «Cada hermandad manda a sus voluntarios en las fechas que se haya establecido, de modo que tenemos unos cuadrantes para que cada semana sean varias las hermandades que traen a sus voluntarios». A pesar de que el voluntariado se coordina a través de las propias cofradías, destacan que cualquier persona puede colaborar con el economato: «Hay voluntarios que no son de las hermandades y aparte muchas personas vienen a depositar su propio donativo, cualquier tipo de ayuda es bienvenida». El economato también funciona con las aportaciones de instituciones como la Real Maestranza, La Caixa y la Fundación Cajasol: «Algunas dan donativos y otras ofrecen carnets de asistidos, es decir, estas entidades ayudan para que con su aportación el número de asistidos pueda ser mayor al que normalmente pueden ofrecerse desde las filas de las hermandades», matiza. Que esta labor es una cadena de favores no cabe la menor duda, los propios beneficiarios ayudan para que esta iniciativa pueda perdurar: «Algunos de los voluntarios son los propios beneficiarios, ellos se sienten muy agradecidos con la ayuda recibida y se hacen voluntarios para, de alguna forma, devolver el favor», concluye .

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