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Cultura

Un ejercicio de puro teatro

Lugar: CICUS, 17 de julio. Obra: Cuerdas. Texto: Bárbara Colio. Dirección: Fefa Noia. Interpretación: David Luque, Oscar de la Fuente y Quique Fernández

el 18 jul 2014 / 15:56 h.

No hay mal que por bien no venga, dice el refrán, y con respecto a las artes escénicas parece que comienza a cumplirse. Porque, a pesar de los recortes y la falta de recursos este verano tenemos en nuestra ciudad una abigarrada y cuantiosa oferta teatral, como la que nos ofrece el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (CICUS), que ha tenido a bien programar -dentro del ciclo 21º- esta perla teatral, un ejercicio de puro teatro que ningún amante del género se debería perder. La historia gira en torno a tres hermanos que se encuentran gracias al reclamo de su padre: un famoso funambulista que en el ocaso de su profesión convoca a sus hijos para que vean su último reto: caminar sin red entre dos rascacielos. Pero se trata de una familia totalmente desestructurada. Los hijos apenas tienen contacto entre ellos y su madre, y el padre eligió dedicarse de lleno al ejercicio de su profesión y desapareció cuando sus hijos cuando eran todavía unos niños. Los tres hermanos viajan en avión preguntándose desde el principio porqué acudieron a su llamada, y mientras buscan la respuesta nos irán desgranando sus miedos, sus ilusiones y su dificultad para querer de verdad y comunicarse. De esa manera, el relato se dirime como una suerte de drama psicológico que tiene como trasfondo el desarraigo y la soledad, propia del individuo contemporáneo. En ese sentido no parece aportarnos de nada nuevo. Sin embargo la dramaturgia nos sorprende con una estructura que roza la perfección y un singular tratamiento de las emociones. Y es que, a pesar de que los personajes van desgranando una historia personal tan dramática como intensa, son incapaces de dar rienda suelta a sus emociones, como si contenerlas fuera su única arma para afrontar su insatisfacción afectiva. Eso sin duda supone todo un reto para los actores. Tal vez por eso Fefa Noia se decanta por un trabajo de interpretación plenamente naturalista dentro de una puesta en escena contemporánea, donde todos los recursos están función de la historia. En ese sentido cabe destacar el partido que saben sacar de la escenografía, tan sugerente como funcional y sencilla, así como del espacio sonoro, que no se limita a realzar algunas acciones y situaciones, sino que ayuda a profundizar en el perfil psicológico de cada uno de los hermanos. Destaca también la fluidez del ritmo escénico, que no deja de ascender desde la primera escena. Aunque lo que más nos seduce es trabajo actoral, una magistral y brillante interpretación por parte de los tres integrantes del reparto. David Luque borda su papel de hermano mayor, triunfador y reprimido; Quique Fernández colma de naturalidad y desparpajo el personaje del hermano mediano, el más solo de todos, pero también el más libre, y Oscar de la Fuente nos sorprende abordando con soltura y sutileza el perfil del hermano pequeño.  

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