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Un ejército de buena vecindad

El acuartelamiento aéreo de Tablada disfrutó de una exitosa jornada de puertas abiertas, en la que niños y mayores pudieron acercarse por un día a las interioridades de la vida militar

el 25 may 2013 / 22:11 h.

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Que un niño juegue un sábado por la mañana a disparar una metralleta, barriendo enemigos invisibles y sustituyendo los disparos por onomatopeyas, es algo de lo más normal. Que lo haga instalado en la torreta de un vehículo blindado UROVamtac 53 del Ejército del Aire ya parece más extraordinario. Sin embargo, fue una imagen muy repetida ayer en la jornada de puertas abiertas que celebró el acuartelamiento aéreo de Tablada, y en la que niños y mayores pudieron acercarse al para muchos desconocido mundo del Ejército. “Somos de las pocas unidades del Ejército que e stán pegadas a un casco urbano, prácticamente estamos integrados en él y queremos que la gente de los alrededores nos conozca”, explicaba el teniente Jiménez. “Además, el 80 por ciento somos de Sevilla: nos gustaría que, cuando oigan por la radio o en televisión que participamos en tal o cual misión, sepan que sus vecinos están ahí”. Ayudada por la buena temperatura, puede decirse que la convocatoria de este año, la segunda que se celebra, fue un completo éxito. Hacia el mediodía eran más de 2.000 personas las que habían vistado las instalaciones, y era de prever que la cifra se doblase al final. Mientras unos chavales jugaban a detectar explosivos (“no acerquéis los móviles, los podéis estropear”, advertía el instructor) o se retrataban a bordo de un camión autoextintor forestal, los adultos se asomaban al interior de una caja fuerte Shelter Cripto –que cuestodia documentos, claves y equipos–, trataba de imaginarse cómo es la vida en un campamento visitando cocinas, hospitales de campaña, letrinas y alojamientos, o curioseaba en el cuerpo de guardia que alberga una tienda que parece salida de la Guerra de las Galaxias. Probarse equipamientos, conocer cómo son los vehículos por dentro o qué hacen los soldados fueron algunas de las actividades. Probarse equipamientos, conocer cómo son los vehículos por dentro o qué hacen los soldados fueron algunas de las actividades. En una de las tiendas instaladas en el recinto, la asociación Damas de Loreto no dan a basto para atender al público: este colectivo sin ánimo de lucro, creado desde tiempos inmemoriales para atender las necesidades de huérfanos y viudas del Ejército, pero también colaborando con organizaciones caritativas, despachan a docenas camisetas de la patrulla Águila y otros objetos de merchandising benéfico. “Se venden muchos parches de las unidades, pins y bolígrafos”, comenta en otra tienda la soldado Verónica Vázquez, extremeña destinada recientemente en Sevilla quien cumple con esta atención al público como una tarea más. De hecho, todos los soldados encargados de atender a los visitantes se muestran amables y sonrientes: si tienen colmillos, los reservan para el campo de batalla, y algunos llevan a sus espaldas un buen montón de misiones en Afganistán, Chad, Yibuti, Cerdeña... Vienen y van niños con la cara pintada de camuflaje, un anciano se interesa por la hora en la que comienza la exhibición de perros, algunos visitantes se acercan al expositor de Cruzcampo, donde se invita a cerveza, mientras ven funcionar una torre de control móvil. Y unas monjas de Morón, que han venido con un grupo de escolares, se muestran un poco tímidas cuando les preguntamos como periodistas qué les parece todo este despliegue. “Muy bonito”, afirman. “Lo estamos pasando muy bien. Nos gusta darnos a conocer, y a nosotros también nos motiva la respuesta de la gente”, afirmaba el coronel Juan Martín-Albo Montes. “La gente viene atraída por motivos muy diversos, hay quien se mueve por la curiosidad, hay quien siente que es una forma de patriotismo, y mucha gente joven con vocación militar, que aprovecha para informarse”, explica, y añade a renglón seguido: “Y hay quien hizo la mili, y encuentra una buena forma de cultivar la nostalgia”. “Hoy es un día de convivencia, en el que nos satisface contar qué hacen las Fuerzas Armadas, cuáles son sus misiones, y demostrar que no somos seres extraños, no vivimos en otro mundo”, apostilló el coronel. H

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