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Un ensayo para el juicio del año

Despliegue mediático y policial ante una vista en la que estuvieron todos los acusados.

el 12 mar 2010 / 20:38 h.

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Periodistas y ciudadanos corrían de puerta a puerta de los juzgados para "cazar" a los testigos a su salida.

El del asesinato de Marta del Castillo tiene todos los ingredientes para convertirse en uno de los juicios más mediáticos que recuerda la ciudad y la audiencia preliminar que tuvo lugar ayer sirvió como ensayo general para lo que se vivirá el día en que el asesino confeso y el resto de acusados se sienten en el banquillo ante un jurado popular.

Uno a uno fueron llegando al juzgado los acusados y testigos y en la puerta se vivieron momentos tensos, como el que protagonizó Miguel Carcaño, que llegó con aspecto sereno y fue recibido entre gritos de "asesino" y "escupe dónde está la niña" o su ex novia, Rocío, que después de declarar durante dos horas abandonó la sala con un ataque de ansiedad.

El juez los había citado a las nueve de la mañana y una hora antes una treintena de agentes de Policía Nacional había tomado los alrededores del Prado de San Sebastián donde hacían guardia más de 20 medios de comunicación de todo el país. En el interior, otra veintena de periodistas acreditados retransmitía en directo lo que ocurría en la sala, donde el trasiego de abogados, testigos y personal del juzgado fue constante.

El primero en llegar a las ocho de la mañana fue Samuel Benítez, que no tenía que declarar. Lo hizo cubriéndose el rostro con un pasamontañas y en compañía de tres amigos. Quien tampoco estaba citado era el abuelo de la niña, José Antonio Casanueva, que fue el único miembro de la familia -los padres lo desecharon a última hora- que acudió al juzgado, aunque no estuvo en la vista, y que al marcharse arrancó los aplausos del centenar de personas que se habían concentrado en la puerta, donde fueron colgados carteles con un poema dedicado a la joven. A última hora de la tarde, y ante la inminente salida de los acusados, varias decenas de personas acudieron hasta la zona de aparcamientos para presenciar el momento.

Ayer, a diferencia de lo que ocurrió en anteriores comparecencias de los acusados, no hubo disturbios de importancia aunque sí carreras y empujones de periodistas, cámaras y ciudadanos anónimos entre cada una de las puertas por donde fueron saliendo los testigos y que alteraron la rutina de los juzgados, donde el personal de seguridad y la Policía se afanaban por mantener el control. Uno de los momentos de mayor caos se vivió cuando abandonaban el edificio los padres de El Cuco que tras varios intentos, finalmente, tuvieron que ser escoltados hasta un coche policial ante la enorme expectación. Además, cuando la menor de Camas y los miembros de su familia que también tenían que testificar salían del juzgado fueron increpados por varios amigos de Marta que pedían a gritos saber "dónde está el cuerpo". Uno de ellos se enfrentó con un transeúnte que pidió dejar a la Justicia trabajar.

Los otros dos acusados (el hermano de Miguel, Javier Delgado, y su novia, María García) llegaron a las nueve de la mañana entre una nube de policías. Junto a Miguel y Samuel permanecieron en el interior de la sala donde se celebraba la vista.

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